A pesar de la disminución en la recaudación, el Gobierno logró repetir un superávit en abril. El resultado primario se situó en $ 632.844 millones, mientras que el superávit financiero alcanzó los $ 268.103 millones.
Los pagos por intereses de deuda ascendieron a $ 364.741 millones. En el transcurso del año, el superávit primario representa un 0,5% del Producto Bruto Interno (PBI), y el financiero un 0,2%, según indicó el ministro de Economía, Luis Caputo.
Desde el Ministerio de Economía señalaron que el resultado primario en abril fue 25,2% inferior en términos nominales respecto al mismo mes del año anterior, mientras que el resultado financiero se contrajo un 53,2%.
Caputo destacó que “el superávit fiscal es consistente con una estricta administración del gasto público, que permite asegurar el orden en las cuentas públicas mientras se continúan devolviendo recursos al sector privado en la forma de baja de impuestos. Esta dinámica permitirá alcanzar en 2026 tres años consecutivos de superávit financiero disminuyendo impuestos y honrando la totalidad de los compromisos del Sector Público Nacional, un hecho inédito en la historia argentina.”
Por su parte, el presidente Javier Milei manifestó en Twitter que “el superávit fiscal es política de Estado permanente”, tras la publicación de datos que confirman un total de 26 meses con superávit de los últimos 28.
En comparación con marzo, donde el superávit primario había alcanzado los $ 930.284 millones, se registró una reducción cercana al 25%, alineada con la tendencia a la baja en los ingresos. Es importante mencionar que los recortes al presupuesto que implicaron una reducción de gastos de $2,5 billones se ejecutaron en mayo, por lo que no afectaron los resultados de abril.
Los ingresos del mes llegaron a $ 13,4 billones, lo que significa un incremento del 29,6%, aunque este aumento quedó por debajo de la inflación del mismo período, que, a pesar de la desaceleración, marcó un 32,4% en términos interanuales.
Entre los tributos que experimentaron aumentos reales destacan el impuesto a los débitos y créditos, que creció un 35,1% y aportó $ 1,3 billones, y otros impuestos, que se elevaron un 63,1% sumando $ 926.011 millones. También se observó un notable aumento en las rentas a la propiedad, que crecieron un 87,4%, impulsadas por el rendimiento del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de ANSES, que se incrementó en un 128,9%, así como otras rentas a la propiedad que subieron un 76,6%.
Por su parte, los aportes y contribuciones a la seguridad social fueron los responsables del mayor ingreso al Estado, generando $ 4,7 billones, aunque con un incremento del 28,4%.
El IVA contribuyó con $ 2,7 billones, lo que representa un aumento nominal del 28,1%, aunque también refleja una disminución real al descontar la inflación correspondiente al período.
Las retenciones cayeron un 17,4% en términos interanuales, aportando $ 571.579 millones, mientras que los derechos de importación crecieron un 13% y generaron ingresos por $ 471.403 millones.








