La jornada iniciará con la sexta ampliación de indagatoria de Leopoldo Luque, quien, tras haber solicitado en varias ocasiones declarar, se presentará ante los jueces bajo ciertas condiciones impuestas por estos.
Luego será el turno de Pablo Rubino, el neurocirujano que realizó la última intervención quirúrgica a Maradona, así como de dos médicos que lo atendieron: el cardiólogo Sebastián Nani y Fernando Villarejo, jefe de Terapia Intensiva de la Clínica Olivos.
Luque rechazó la posibilidad de que Diego tuviera edema, señalando que ningún testigo pudo corroborar su existencia, y argumentó que, sin ello, no puede sostenerse la hipótesis de negligencia. “Tiene que haber edema para que tenga sentido la acusación, tiene que haber para decir que lo descuidamos”, expuso.
Afirmó: “Si no hay edema no hay paciente que se dejó solo, que se abandonó, que se descuidó”, sugiriendo que la insistencia del abogado Oneto sobre el testigo Casinelli respecto al signo de Godet es relevante para la discusión del caso.
Luque argumentó que, dado que se enfrenta a múltiples acusaciones, debe defenderse en todos los aspectos. En este sentido, destacó que su especialidad es la neurocirugía, la cual tiene un alcance específico, lo que lo llevó a estudiar varias áreas para poder defenderse adecuadamente en el juicio.
“Los médicos llegan acá a declarar y están presionados por las partes y tienen temor. Yo me doy cuenta cuando tiene temor un médico”, aseguró Luque. También pidió disculpas a Jana, indicando que no cree que ella tenga problemas mentales, pero que su defensa es necesaria en esta situación complicada.
“Había que bancarlo a Diego, eh. Perdón, en su memoria, pero había que bancarlo”, comentó Luque al expresar que se ve obligado a justificar las acciones de otros médicos. Se describió como la persona que más contacto tuvo con Maradona y quien más intentó ayudarlo, concluyendo: “Es fácil estar contra mí. Yo sé que de todo lo que el único que me defendería es Diego”.
En relación a su alta de la clínica Olivos a principios de noviembre de 2020, Luque aseguró que Diego estaba lúcido y concluyó que era el mismo Maradona que se había enfrentado a figuras como Putin.








