El neurólogo desaconseja las siestas prolongadas como un medio para recuperar el sueño perdido a lo largo de la semana laboral, ya que tal práctica puede desajustar el ritmo circadiano. “Si vos estás haciendo la siesta el fin de semana porque tuviste 5 días de poco sueño, claramente esa no es la forma de solucionarlo”, afirmó. Además, destacó la recomendación de la NASA sobre la duración ideal de las siestas, que es de 26 minutos: “La duración ideal, dice la NASA que son 26 minutos, nadie le discute a la NASA, así que todos sostenemos los 26 minutos”.
Sin embargo, más allá de la duración, la calidad del entorno y los elementos de descanso desempeñan un papel crucial. Ferrero enfatiza la importancia del soporte al dormir, sugiriendo que aunque la comodidad es subjetiva, los colchones de resortes ofrecen ciertas ventajas: “Permite respirar un poquitito más el cuerpo, pero ambos son excelentes productos”.
El especialista recuerda que elegir un colchón es una decisión que merece tiempo y consideración. Recomienda a los consumidores visitar tiendas físicas y probar diversas opciones durante al menos 15 a 20 minutos, ya que el diseño debe contemplar la ergonomía de la columna, la cual tiene una forma natural en “S”.
En cuanto a la espuma, advierte sobre la relevancia del pantografiado, un proceso que asegura que las partes del cuerpo que soportan más peso, como la pelvis o los hombros, se hunden adecuadamente para evitar que la zona lumbar quede “sobre el aire”. Esto ayuda a prevenir problemas de postura tras prolongadas horas en posiciones inadecuadas.
Respecto a las almohadas, el médico sugiere optar por modelos anatómicos o ergonómicos con altura variable. “La joroba más baja tiene que ir en el espacio que está abajo del cuello, justamente para que este espacio que tiene forma de bóveda se llene con esta espuma y haga que descanse el cuello mientras que la cabeza va a quedar alojada en el hueco”, explicó.
Asimismo, destacó la ventaja de utilizar telas frescas en el soporte cervical para favorecer la regulación de la temperatura corporal, un aspecto crucial durante la noche. Cuando no existen contraindicaciones como ronquidos o apneas, el experto recomienda dormir boca arriba, y en caso de necesitar rotar, el lado izquierdo es el más recomendable para disminuir el reflujo y las molestias digestivas.
Para optimizar el entorno del sueño, Ferrero resalta la importancia de mantener una temperatura fresca, idealmente entre 19 y 21 grados, así como mantener la oscuridad total: “Es ideal para permanecer en una buena etapa de sueño, tener un sueño reparador y sentirte reconfortado el día siguiente”.
Por otro lado, la exposición a luces artificiales, especialmente aquellas pertenecientes a dispositivos electrónicos, interfiere con la producción de melatonina. Para mitigar el impacto del ruido, Ferrero sugiere el uso de ruidos blancos, los cuales pueden abarcar sonidos como los de un motor o un ventilador que enmascaran otros ruidos perturbadores.
En relación a la ropa de dormir, aconseja optar por no usar prendas, siempre que sea posible, para facilitar la regulación térmica, así como elegir sábanas frescas, preferentemente de fibras naturales como el bambú o algodón de alta cantidad de hilos.








