Conocida cariñosamente como “Luli”, Pagani se destacaba por su “altísima formación académica”. Se graduó como licenciada en Letras en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y su sed de conocimiento la llevó a Europa, donde obtuvo un Magíster en Gestión Cultural Internacional en la Università di Genova, Italia. También contaba con un Magíster en Comunicación y Cultura Contemporánea del Centro de Estudios Avanzados de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).
En su papel actual en la Facultad de Ciencias Sociales (FCS) de la UNC, Pagani desempeñaba funciones clave en la Prosecretaría de Relaciones Internacionales —una área que contribuyó a constituir— y en la Secretaría de Asuntos Estudiantiles. También formaba parte de la Comisión Interclaustros de Derechos Humanos de la facultad y se desempeñaba como docente en niveles medio y superior, además de su trabajo como investigadora.
Sin embargo, más allá de sus credenciales académicas, sus colegas la recordarán por su “humanidad inconmensurable”. En un comunicado conmovedor, la facultad resaltó su “sonrisa dulce”, su “andar delicado” y su “eficiencia incomparable”. Sus compañeros la describen como una mujer auténtica y sensible, capaz de sostener ambientes laborales con una “presencia que calma”.
Su familia ocupaba un lugar especial en su vida: su compañero, Gera, y su hijo, Lolo. Aquellos que la conocieron bien destacan su habilidad para disfrutar de los placeres simples: un café en la mañana, la lectura en su patio con vista a las sierras cordobesas, el mar, una comida bien preparada o pasear en otoño por la Ciudad Universitaria. “Amaba su cosmopolita Buenos Aires, pero también la tranquilidad de Córdoba”.
La tragedia se desató el domingo por la noche, cuando Lucila viajaba como acompañante en un Renault Sandero por la ruta E-53. De acuerdo con las primeras hipótesis, la batería de un teléfono celular que estaba siendo cargado explotó en el interior del vehículo.
Esta explosión hizo que el conductor, un hombre de 43 años que resultó prácticamente ileso, perdiera el control y colisionara contra una alcantarilla a la altura del kilómetro 14. Pagani fue quien sufrió las consecuencias más graves: recibió “quemaduras severas que afectaron sus vías aéreas” y múltiples lesiones traumáticas a raíz del choque. Pese a los esfuerzos médicos y su permanencia en asistencia respiratoria mecánica, su estado fue irreversible.
En este día, la comunidad de la Facultad de Sociales de la UNC observa un periodo de duelo, despidiendo a una trabajadora dedicada, pero sobre todo a una “amiga luminosa” cuya luz, como dicen sus colegas, “permanecerá entre nosotros para inspirarnos a ser mejores”.








