Los datos surgen de un informe elaborado a partir de los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC, que refleja un freno en la tendencia descendente de la pobreza durante el inicio de este año.
Desde el tercer trimestre de 2025, la pobreza acumuló un aumento de 3,1 puntos porcentuales y la indigencia de 0,5 puntos, un comportamiento que especialistas atribuyen a un escenario de estancamiento tras la etapa de reducción observada anteriormente.
Aun así, el informe destaca que el ingreso nominal total creció un 35,6% en comparación con el mismo período del año anterior, por encima de la evolución de la Canasta Básica Total y la Canasta Básica Alimentaria, lo que permitió que los niveles de pobreza continuaran por debajo de los registrados un año atrás.
Entre los principales aglomerados urbanos, los mayores niveles de pobreza se registraron en Concordia (52,5%), Gran Resistencia (49,7%), Posadas (42,6%), Gran Santa Fe (39,7%) y Corrientes (38,4%). En el Gran Buenos Aires, la incidencia de la pobreza alcanzó el 34,3%, mientras que en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires fue del 8,4%, el porcentaje más bajo entre las ciudades relevadas.
En cuanto a la indigencia, los valores más elevados correspondieron a Gran Resistencia (24,3%), Concordia (11,2%), Posadas (10,7%), Gran Santa Fe (10,4%) y Corrientes (9,1%). En el conurbano bonaerense el indicador llegó al 8,2%, mientras que en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se ubicó en el 1,7%.
Especialistas señalaron que el repunte de la pobreza responde a una combinación de factores, entre ellos la pérdida de ingresos de los hogares, el aumento del costo de los servicios públicos —como electricidad, gas, agua y transporte— y el crecimiento de la informalidad laboral, que incrementan la presión sobre la economía familiar.
También advirtieron que el poder adquisitivo de jubilaciones, pensiones y asignaciones abonadas por la ANSES continúa deteriorándose debido al desfase entre las actualizaciones y la evolución de los precios.
A esto se suma un mercado laboral con mayores niveles de subocupación e informalidad, en un contexto de desaceleración económica que impacta de manera dispar sobre las distintas actividades.
Según los datos correspondientes al primer trimestre, el 20,6% de las personas con empleo se encontraba por debajo de la línea de pobreza y el 3,6% de los trabajadores no alcanzaba ingresos suficientes para superar la línea de indigencia.
Si bien los ingresos promedio continuaron recuperándose frente a la inflación y la pobreza sigue por debajo de los niveles observados un año atrás, el informe advierte que esa mejora no se distribuye de manera uniforme. Los hogares de mayores ingresos registraron una recuperación más marcada que los de menores recursos, ampliando la brecha y dificultando que muchas familias logren salir de la pobreza o la indigencia.








