Uno de estos aspectos es la afectividad hacia sus dueños, la cual dependerá de cómo sean tratados en este tiempo. Es fundamental llevar a cabo un trabajo de socialización con las personas y otros animales con los que compartirán su entorno.
Los veterinarios coinciden en que, a pesar de la concepción de que los gatos son menos afectuosos, estos animales son capaces de formar un vínculo afectivo con sus dueños, similar al de los perros. Esta realidad fue respaldada por una investigación de la Universidad Estatal de Oregón.
Al llegar a la séptima semana de vida, los gatos muestran diversas características, como ojos azules (que podrán cambiar de color más adelante) y una buena visión y audición, según lo resaltado en la cuenta de Tik Tok, El Diván del gato.
Esta etapa resulta crítica para trabajar la socialización, ya que el felino ya tiene desarrollados ciertos sentidos, así como la coordinación necesaria para jugar, saltar y escalar. En este tiempo, el cerebro de los gatos absorbe información y comienza a moldear su comportamiento.
En lo que respecta a la socialización, el gato necesita adaptarse a su entorno, lo cual incluye a las personas y animales que vivirán a su lado, así como a objetos cotidianos que pueden resultar sorprendentes si no se les presenta adecuadamente. Este contacto fomentará el cariño y, fundamentalmente, la confianza en el futuro. Las caricias y los mimos son esenciales durante esta fase.
Es importante que todos los animales que interactúen con el gato durante este periodo estén vacunados, de modo que no transmitan enfermedades que el organismo del felino no pueda combatir en una etapa tan temprana.
El ambiente en el que se realice este proceso debe ser cálido, y se debe asegurar que el gato tenga siempre acceso a comida y agua. A esta edad, ya puede consumir alimentos sólidos, aunque se puede complementar con un poco de leche, siempre que no sea de vaca.
La Universidad Estatal de Oregón llevó a cabo una investigación sobre el apego que los gatos pueden desarrollar hacia sus dueños, basándose en estudios previos con perros y monos. Los resultados confirmaron que los felinos también son capaces de establecer lazos seguros con los humanos.
El estudio involucró tanto a gatos jóvenes como adultos. Las pruebas consistieron en permitir que los gatos permanecieran durante dos minutos en una sala con sus dueños, quienes luego se retiraban por un corto tiempo para después volver a ingresar, permitiendo observar el comportamiento del animal en este contexto.
Los resultados revelaron que el 65% tanto de los gatos bebé como de los adultos pueden formar vínculos seguros, exhibiendo confianza al reencontrarse con sus dueños e interactuando con ellos al explorar su entorno. Este comportamiento indica que se sienten protegidos en presencia de estas personas, incluso en un espacio desconocido.
Por el contrario, aquellos que no demostraron una conexión significativa mostraron signos de estrés, como mover la cola con frecuencia, lamerse los labios o evitar a sus dueños al regresar a la habitación. Para estos gatos, es común huir y esconderse para mantener distancia.
Asimismo, el estudio incluyó un grupo de gatitos que participó en un curso de socialización de seis semanas. Los resultados con estos felinos indicaron que no se alteró su vínculo previo con sus dueños, lo que sugiere que la socialización puede tener un impacto positivo en su relación.






