El especialista señaló que este gesto, que los humanos interpretan como una muestra de alegría, puede ser perjudicial para la mascota.
Mareño, quien compartió sus conocimientos en el podcast Zenvibes, subrayó que muchos dueños confunden la excitación del perro con felicidad, cuando en realidad podría tratarse de una reacción nerviosa. “El mayor error que comete el ser humano es mimar, consentir y premiar esa llamada de atención”, dijo el entrevistado.
Además, explicó que al responder con caricias y afecto ante un recibimiento ansioso, se refuerza ese estado emocional, lo que dificulta que el perro aprenda a esperar y a mantener la calma. “Cuando el perro te pide salir a la calle, dáselo; porque como le has dado lo que quería, tienes que seguir la rueda”, advirtió. Mareño observó numerosos casos de perros que sufren de estrés, ansiedad o miedo debido a la falta de límites claros.
Para él, la clave está en enseñar al perro a estar tranquilo cuando el dueño llega a casa. “Cuando entrás en casa, o al perro lo sentás y en calma le das mimos”, recomendó el adiestrador.
Reconoció que este tipo de control puede ser complicado para los dueños, pero enfatizó que es esencial para el bienestar del animal.
Mareño también afirmó que el hábito de saludar al perro de manera impulsiva al ingresar al hogar es “la semilla de toda mala educación”. Sostuvo que consentir la ansiedad del animal puede llevar a problemas de comportamiento y perjudicar su salud emocional. Por esta razón, fue contundente: “Veo las consecuencias y es la semilla de toda mala educación en un perro: saludar al perro al entrar”. Su recomendación se centra en priorizar la calma y la estabilidad, tanto para el animal como para la convivencia en el hogar.







