Pereda, actual vicepresidente de la institución, había competido por la conducción en una elección que se definió después de más de dos meses de fuerte enfrentamiento interno. En el recuento también se registraron 24 votos en blanco y 172 correspondientes a socios adherentes.
La asamblea general ordinaria continuó después de la elección con el tratamiento de distintos puntos pendientes. Entre ellos se encontraba la votación del balance de gestión, cuya aprobación era presentada por el oficialismo como uno de los mejores resultados en la historia de la entidad, además de otros asuntos vinculados con el funcionamiento institucional.
La disputa entre Pino y Pereda estuvo atravesada por cuestionamientos sobre procedimientos administrativos y por diferencias respecto de las condiciones para la reelección. El conflicto se profundizó luego de que quedara sin efecto un acuerdo de alternancia que ambos habían mantenido. Los dos habían compartido la conducción en 2020 y renovado el mandato en 2022.
Uno de los principales focos de discusión durante la campaña fue el proyecto de modernización tecnológica de los registros genealógicos de la SRA. El desarrollo había sido adjudicado a Mobile Computing SA, actualmente denominada Grid Dynamics Holdings, y terminó extendiéndose durante dos años, frente al plazo inicial previsto.
El proyecto alcanzó un costo de $9.023 millones, equivalente a unos US$6 millones, incluyendo los desarrollos de software y obligaciones pendientes. La empresa no aceptó someterse a la auditoría externa que había solicitado la Sociedad Rural, situación que se convirtió en uno de los puntos de mayor controversia entre los sectores enfrentados.
La relación con el Gobierno nacional también ocupó un lugar relevante durante la campaña. Pino mantiene un vínculo con la actual administración y sostiene como uno de sus principales reclamos la eliminación de las retenciones a las exportaciones agropecuarias. En los días previos a la elección mantuvo además un encuentro en la Casa Rosada con un asesor presidencial.
Pereda, en cambio, cuestionó la intervención del Gobierno nacional en cuestiones internas de la entidad y planteó reparos frente a la posibilidad de que la institución pierda autonomía.
Tras conseguir la continuidad en el cargo, Pino deberá abordar varios de los temas que atravesaron la campaña. Entre ellos mencionó la necesidad de resolver la situación vinculada con el software y cerrar un litigio judicial relacionado con el predio de Palermo.
También planteó como objetivos avanzar en genética y genómica para que el país pueda desarrollar laboratorios propios y reducir la dependencia de proveedores del exterior. A eso sumó la continuidad de las gestiones para disminuir los derechos de exportación y mejorar las condiciones de infraestructura y financiamiento para los productores.
En cuanto al enfrentamiento con Pereda, Pino negó que se tratara de una cuestión personal y atribuyó las diferencias a una distinta concepción sobre el rol que debía desempeñar el vicepresidente y sobre la manera de gestionar la institución. Su planteo es que la Sociedad Rural debe sostener una presencia activa en el interior del país y funcionar principalmente como una entidad gremial, además de administrar sus actividades.








