El especialista destacó que, si bien hay un uso médico específico para tratar déficits hormonales bajo supervisión profesional, el uso de estas sustancias con fines estéticos carece de justificación y puede acarrear riesgos significativos. “Sin necesidad médica, no le tenés que utilizarlo. Tiene dosis tóxicas”, subrayó.
Tartaglione agregó que el uso de estos productos puede tener consecuencias fatales. “Impacta en tu corazón. Hemos visto una muerte hace muy poco que salió en las noticias de un chico por tomar un derivado de la testosterona, que sufrió un paro cardíaco, porque tuvo una presión arterial elevada”, comentó.
El profesional también alertó sobre las secuelas permanentes en adolescentes, quienes aún no han completado su desarrollo: “Generan un cierre prematuro de las placas y altera el desarrollo óseo de estos chicos”.
Además, la intervención hormonal puede afectar el equilibrio neuroquímico. “Generan irritabilidad (…) Si vos mismo lo estás tomando porque pensás que vas a envejecer mejor, vas a estar irritable o depresivo o vas a tener cambios emocionales”, detalló Tartaglione.
El médico aclaró que estas sustancias no deben confundirse con suplementos nutricionales, ya que se trata de derivados sintéticos de la testosterona, una hormona que se produce tanto en hombres como en mujeres.
Respecto al uso legítimo de anabólicos, explicó: “Tiene una indicación precisa cuando tenés un déficit hormonal. Mido testosterona, viene cualquier hombre a verme que tiene deficiencia sexual y yo le mido la testosterona y le doy una dosis controlada para sanar”.
“Eso es lo legítimo, pero lo estético es injustificado”, enfatizó.
Asimismo, el uso indiscriminado puede llevar a un ciclo de dependencia y disfunciones. Contrario a la creencia popular de que mejoran el rendimiento, el especialista advirtió: “Esto produce infertilidad. Inhibe la testosterona normal. Infertilidad y alteraciones sexuales. No es que vas a tener mejor acción sexual, vas a tener peor acción sexual”.
Tartaglione describió el fenómeno como un ciclo de insatisfacción personal: “Quiero un cuerpo más rápido, grande, enorme, un músculo así. Dejo de usar la sustancia porque no la puedo pagar más o porque la dejé, pierdo volumen, me veo feo, tengo la ansiedad y la insatisfacción de consumirlo, necesito volver a la dependencia”.
Finalmente, hizo hincapié en la necesidad de tomar precauciones y no promover prácticas perjudiciales: “Si sos profe de gimnasio o dueño de un gimnasio, tené precaución con las indicaciones porque podés estar perjudicando a ese chico que recién empieza a desarrollar su musculatura”, concluyó.








