En 1994, se consagró campeón mundial mediano de la AMB tras vencer al estadounidense Reggie Johnson en Tucumán. Ese mismo año, en diciembre, protagonizó una de las peleas más recordadas de su carrera contra John David Jackson en Monterrey, México.
Durante esa pelea, varios periodistas argentinos que lo observaban se preocupaban por su estado, ya que Castro recibía una contundente paliza, con un ojo cerrado y el otro severamente dañado. Sin embargo, en un giro inesperado, en el noveno round, cuando parecía estar en su peor momento, logró conectar un potente golpe de derecha seguido de un zurdazo a Jackson, quien había estado dominando la pelea.
Este combate marcó un hito en su trayectoria, impulsándolo a la fama. Don King, presente en la velada, lo declaró “el boxeador de la noche”, a pesar de que muchos otros peleadores estaban compitiendo por títulos mundiales esa noche. Según Castro, recibió un cheque de 50.000 dólares, aunque se reveló que la cantidad real era de 5.000.
A lo largo de su carrera, Castro ganó más de dos millones de dólares, aunque gran parte de sus ingresos se esfumaron en juegos de azar. A pesar de haber tenido 15 hijos con diferentes mujeres y 14 nietos, a menudo tenía dificultades para recordar los nombres de todos ellos, aunque se preocupaba por el bienestar de sus hijos.
Originario de Caleta Olivia, en Santa Cruz, durante la pandemia habilitó comedores para personas en situación de necesidad, evidenciando su generosidad. Si bien no dejó un legado formidable en el boxeo, sí es recordado como una figura carismática y amable, significativa para muchos. La pelea contra John David Jackson se convirtió en un capítulo imborrable en la historia del boxeo argentino.








