La Secretaría de Finanzas consiguió así postergar parte de las obligaciones y, al mismo tiempo, buscó reducir la presión sobre el mercado cambiario al ofrecer alternativas de inversión vinculadas al tipo de cambio.
El canje, concretado este martes por la tarde, tuvo una adhesión del 45,17% entre los tenedores de la letra. A cambio, los inversores pudieron optar por una nueva letra dólar linked con vencimiento el 31 de agosto de 2026 o por un bono ajustado por el dólar oficial con vencimiento el 15 de diciembre de 2028.
La operación permitió no solo reducir parcialmente los vencimientos previstos para fin de mes, sino también limitar la presión sobre el tipo de cambio que podía generar el refinanciamiento del bono en una fecha cercana al vencimiento. Tras el canje, quedaron pendientes pagos por unos $8,4 billones correspondientes a esta letra dólar linked y a otros instrumentos como Lecaps y Lecers.
De esta manera, el Gobierno redujo el riesgo de que parte de los pesos liberados por esos vencimientos se vuelquen al mercado cambiario.
La Secretaría de Finanzas informó que recibió 315 ofertas y adjudicó instrumentos por un equivalente a US$1.895 millones. De ese monto, US$1.736 millones correspondieron a la nueva letra con vencimiento en agosto, mientras que US$159 millones fueron asignados al bono con vencimiento en 2028.
Como resultado de la operación, el Tesoro rescató títulos por US$1.851 millones y redujo el stock vigente de la D31L6 a US$2.247 millones.
Al considerar el tipo de cambio de cierre de ayer, los compromisos previstos para la última licitación de julio se redujeron de $11,2 billones a $8,4 billones, según estimaciones privadas.
Ahora, la atención del mercado está puesta en las condiciones y los instrumentos que ofrecerá el Gobierno en la próxima licitación, cuyos detalles se conocerán el lunes 27 de julio. La subasta se realizará el miércoles de la semana siguiente.
De todos modos, desde el mercado advirtieron que el vencimiento del D31L6 todavía podría generar cierta presión sobre los dólares financieros. Al recibir los fondos, algunos inversores podrían optar por canalizar parte de esa liquidez hacia el mercado cambiario, una dinámica que ya se observó en los últimos meses.
Como contrapartida, destacaron que el volumen operado en instrumentos vinculados al dólar se redujo hasta los niveles más bajos desde mediados de mayo, mientras que el interés abierto en los contratos de dólar futuro dejó de expandirse. Esto ocurrió en un escenario en el que el tipo de cambio oficial registró una leve apreciación.







