En la tercera fila de los boxes de la raza Angus, Lenti, de la Cabaña La Ilusión, observó a sus animales en un entorno donde se reúnen lo mejor de la genética bovina.
A medida que avanzaban los días de la Exposición, su instinto se confirmó: se enfrentó a cabañas de gran renombre que llevan años en la senda competitiva y terminó obteniendo un digno segundo puesto entre ocho participantes, con su ternera Angus negra que, curiosamente, cumplirá un año en agosto.
Relató que el viaje desde el campo al ajetreo urbano representa un desafío, obligando a mantener vigilancia continua durante los 15 días que dura la muestra. Lenti estuvo acompañado de su asesor, quien también colabora en los costos del viaje y la estadía. “Es esencial contar con personal disponible, ya que en este ambiente, los animales pueden enfermarse. Hay que estar atentos todo el tiempo”, explicó.
El productor comenzó su trayectoria ganadera hace más de 20 años, tras haber trabajado en invernada y en ciclos completos. En 2018, se unió a la Asociación Argentina de Angus, convencido de que la clave estaba en invertir en genética. “Siempre adquirí buenos animales, tratando de avanzar”, resumió.
Esa pasión por la ganadería proviene de sus raíces familiares. Su padre, Juan, le heredó el amor por el trabajo en el campo, aunque no pudo llegar a ver el éxito de su hijo en la exposición. Fallecido en diciembre pasado a los 90 años, su legado sigue siendo fundamental en la vida de Lenti. “Nos enseñó a apreciar a los animales y a perseverar. Si una vez fracasas, hay que volver a intentar”, recordó.
Actualmente, Lenti busca inculcar esos mismos valores en su hijo Mariano, quien decidió regresar al campo tras formarse como piloto. Mientras Mariano se dedica a la agricultura y a la implementación de nuevas tecnologías como la siembra con drones, Miguel puede concentrarse en la ganadería. Esta repartición de labores le permite enfocarse en un trabajo que considera “muy artesanal” junto a uno de sus colaboradores.
“Es fundamental dar espacio a los jóvenes. Ellos tienen una perspectiva diferente. Así como mi padre me brindó oportunidades, yo intento hacer lo mismo con él. Estamos en la cuarta generación”, sostuvo.
En su establecimiento, Lenti también promueve la mejora en genética mediante la compra conjunta de reproductores con otros criadores. “A veces, es complicado actuar solo. La genética es costosa y demanda inversión y tiempo. Compartir proyectos con otros productores es clave para continuar creciendo”, destacó.
Para Lenti, participar en la Exposición de Palermo representa más que una competencia. Se trata de una oportunidad para evaluar años de trabajo en comparación con los mejores reproductores del país y confirmar que su esfuerzo ha valido la pena. “Esto es una pasión. Sí, hay un componente económico, pero también se trata de muchas horas, feriados, lluvia y dedicación. Es fundamental invertir tiempo”, advirtió.
Para él, la ganadería va más allá de un simple negocio; se trata de una vocación que exige perseverancia y fe, sin importar las circunstancias del país. “Un productor es terco. Siempre enfrenta desafíos. Por más que no sea rentable, hay que seguir adelante, porque abandonar significa que renuncias a todo lo que se ha construido durante tanto tiempo”, concluyó, con la serenidad de quien sabe que sus esfuerzos comienzan a dar frutos en el más destacado escenario del país.
Su familia es su principal apoyo: su hermana colabora en la parte agrícola y su esposa, quien trabaja en la municipalidad, desempeña un papel unificador. Su hija, Federica, de 20 años, está cursando la carrera de Ingeniería en Energías Renovables, vinculada al sector agropecuario.
Alcanzó rápidamente el máximo nivel de la disciplina, demostrando que puede competir en igualdad de condiciones con quienes se desempeñan desde hace décadas en la pista central de Palermo.








