Los bonos del Tesoro estadounidense registraron una baja en sus precios, lo que llevó al rendimiento a ubicarse en 4,70%, el nivel más elevado desde enero de 2023. Al mismo tiempo, el oro, tradicional refugio en períodos de tensión, retrocedió cerca de un 2% hasta los US$4.049 por onza.
El comportamiento de ambos activos generó preocupación ante la posibilidad de que la Reserva Federal mantenga una postura más restrictiva durante más tiempo debido al impacto que una suba del petróleo podría tener sobre la inflación global.
El sector tecnológico también sufrió un fuerte impacto. Las principales compañías del rubro registraron pérdidas que, en conjunto, representaron una reducción cercana a los US$790.000 millones en valor de mercado. Entre los movimientos más destacados, Tesla cayó 14% y Google retrocedió 7%, mientras que el índice Nasdaq finalizó con una baja del 2,51%.
La ola negativa se extendió a los mercados europeos y asiáticos. En Argentina, el impacto se reflejó principalmente en los bonos soberanos, que habían mostrado una evolución favorable durante las semanas anteriores. Los títulos de referencia de mediano plazo registraron caídas de hasta 1,5%, mientras que el riesgo país aumentó 27 puntos y alcanzó los 437 puntos básicos.
El principal factor detrás del movimiento fue el mercado energético. El petróleo Brent superó los US$100 por barril luego de avanzar 7,41%, hasta ubicarse en US$101,04. La suba encendió alertas por sus posibles efectos sobre la inflación internacional y, particularmente, sobre la economía argentina.
Analistas del sector energético señalaron que los conflictos en distintas regiones estratégicas para el transporte de crudo generaron una mayor presión sobre el mercado. Los ataques y tensiones en zonas como el Mar Rojo, el Golfo de Omán, el Estrecho de Ormuz y el Mar Negro aumentaron los riesgos sobre la oferta mundial.
El impacto también comenzó a reflejarse en los precios internacionales de combustibles. La diferencia entre los valores externos y los precios locales generó presión sobre los márgenes de las compañías petroleras y abrió interrogantes sobre posibles ajustes futuros en los combustibles.
En el mercado cambiario, el dólar mostró una apreciación a nivel global y alcanzó su mayor valor desde comienzos de 2025. En Argentina, la demanda de divisas aumentó y en el Mercado Libre de Cambios se negociaron US$408,5 millones. El Banco Central adquirió US$45 millones y el dólar mayorista subió seis pesos, hasta los $1.489.
El mercado de futuros de dólar mostró un incremento en el volumen operado, aunque no logró modificar la tendencia reciente. Además, la posición vendida del Banco Central en futuros aumentó a fines de junio hasta los US$6.844 millones, reflejando una mayor búsqueda de cobertura frente a la incertidumbre cambiaria.
En los mercados financieros locales, el dólar MEP avanzó seis pesos hasta $1.519, mientras que el contado con liquidación subió hasta $1.586. El dólar informal alcanzó un máximo de $1.560, aunque cerró la jornada en $1.555.
En paralelo, el índice de confianza del consumidor registró una caída durante julio. El indicador retrocedió 4,78% en comparación mensual y 12,3% frente al mismo período del año anterior, reflejando un deterioro en las expectativas de los hogares.
Las acciones argentinas también fueron afectadas por el contexto internacional. El índice Merval cayó 1,8% medido en pesos y 3,1% en dólares. Dentro del panel principal, los bancos registraron los mayores retrocesos, mientras que algunas compañías vinculadas al sector energético mostraron mayor estabilidad pese al aumento del precio del crudo.
En el mercado de tasas, los rendimientos mostraron una leve reducción debido al movimiento de instrumentos de corto plazo a tasa fija, con valores cercanos al 1,79% mensual efectivo.
Los mercados agrícolas también tuvieron una jornada con movimientos mixtos. El trigo cerró en baja por toma de ganancias luego de subas recientes, aunque las preocupaciones por la producción internacional limitaron la caída. En tanto, el maíz y la soja encontraron apoyo en la estabilidad del petróleo y en una mayor demanda externa.
De cara a las próximas ruedas, los principales índices de Wall Street mostraron señales de una posible recuperación inicial, aunque con avances mínimos. Al mismo tiempo, el índice VIX, utilizado como referencia de volatilidad y temor del mercado, subió cerca de 4% hasta los 20 puntos, reflejando un aumento de la cautela entre los inversores.
La evolución de los mercados dependerá principalmente del desarrollo del conflicto en Medio Oriente y de la posibilidad de una escalada militar. El rechazo de Irán a una propuesta de cese del fuego incrementó las preocupaciones sobre un escenario de mayor tensión y posibles nuevos impactos económicos.








