Durante un discurso realizado el lunes, Moyano sostuvo que parte del empresariado se encuentra fortalecido por las reformas oficiales y denunció mayores dificultades para que los sindicatos realicen asambleas. Según afirmó, los gremios enfrentan controles y presencia policial durante este tipo de actividades.
El dirigente también criticó a los gobernadores que apoyaron la reforma laboral y lanzó una advertencia hacia el sector empresario al sostener que las actuales políticas podrían generar consecuencias políticas cuando cambie el gobierno.
Moyano consideró que la protesta social continuará creciendo debido al deterioro de las condiciones económicas. “Hay muchísima gente que la está pasando muy mal”, afirmó, y planteó la necesidad de una movilización sostenida que no quede limitada a la CGT y las CTA.
El referente de Camioneros también cuestionó particularmente al empresario Marcos Galperin, fundador de Mercado Libre, a quien ubicó entre los principales representantes del sector empresario beneficiado por el actual modelo económico.
En paralelo, Moyano dirigió fuertes críticas al peronismo por sus disputas internas y advirtió que la falta de una estrategia común podría favorecer nuevamente al oficialismo en las próximas elecciones.
El dirigente reclamó un proceso de reorganización dentro del espacio opositor y propuso desde una interna hasta una PASO para definir un programa común. Su principal preocupación, planteó, debería ser establecer qué propuesta ofrecer a los trabajadores frente a la pérdida de ingresos, el deterioro de los servicios públicos y el aumento de la conflictividad.
Las declaraciones se producen en un contexto de creciente tensión entre el Gobierno y las organizaciones sindicales por las reformas laborales y económicas. Camioneros participó durante los últimos meses de distintas movilizaciones y actos de protesta, mientras los gremios cuestionan el impacto de las políticas oficiales sobre el empleo y los ingresos.
Moyano sostuvo que el escenario podría profundizarse en los próximos meses y llamó a mantener la presión sindical en las calles. Para el dirigente, la evolución de la economía y del mercado laboral será determinante para definir el nivel de conflictividad que enfrentará el Gobierno.








