La arena es fundamental para la fractura hidráulica de los pozos no convencionales. Entre Ríos concentra entre el 70% y el 80% de la oferta nacional, especialmente en las zonas de Ibicuy y Diamante, donde se obtiene un material valorado por su pureza y características técnicas. Desde allí, la carga debe recorrer unos 1.300 kilómetros hasta los yacimientos neuquinos.
Un informe elaborado por un especialista del sector Oil & Gas advierte que el período más delicado se extendería entre noviembre y febrero, cuando se esperan mayores precipitaciones en el Litoral. El escenario podría afectar los caminos rurales, los accesos a las canteras, los tiempos de los camiones y la capacidad de almacenamiento.
El problema no necesariamente implicaría una interrupción de las operaciones en Vaca Muerta. Según el análisis, la industria cuenta con capacidad para absorber el impacto si se toman medidas preventivas. Sin embargo, una mayor humedad de la arena puede complicar su secado y aumentar el consumo energético de las plantas, mientras que las lluvias también pueden reducir la velocidad de circulación de los camiones.
La logística ya representa uno de los principales costos del insumo. El trayecto entre las canteras entrerrianas y Neuquén, que en condiciones ideales debería demandar unas 48 horas, actualmente puede extenderse hasta 70 o 75 horas. Un ciclo más largo obliga a disponer de una mayor cantidad de unidades para transportar el mismo volumen y termina presionando sobre las tarifas.
El impacto potencial adquiere mayor relevancia por el fuerte crecimiento previsto de la demanda. El consumo de arena para Vaca Muerta pasó a 5,5 millones de toneladas en 2025 y podría alcanzar 8,4 millones en 2027, 9 millones en 2028 y cerca de 12 millones hacia 2030.
Cada pozo requiere entre 11.000 y 15.000 toneladas de arena y, según el informe, más del 70% del valor del producto puesto en el yacimiento corresponde a costos logísticos. Actualmente circulan entre 1.500 y 2.000 camiones por el corredor, dentro de una flota especializada estimada en unas 4.000 a 4.300 unidades.
Uno de los puntos más sensibles es la Ruta Provincial 45, principal vía de salida desde Ibicuy hacia la Ruta Nacional 12. Por ese corredor circulan más de 350 camiones batea por día. El informe señala que una solución estructural requeriría una inversión estimada de entre US$40 millones y US$50 millones para su repavimentación integral, aunque ese proyecto demandaría varios años.
A corto plazo, la alternativa pasa por reforzar el mantenimiento de las rutas y caminos secundarios, mejorar los acopios y anticipar los movimientos de arena antes de los períodos de mayores precipitaciones.
El desafío, además, no se limita a Vaca Muerta. El agro y la minería también compiten por la misma flota de transporte y parte de la infraestructura disponible. Con una demanda de arena que seguirá creciendo, cualquier interrupción en el corredor logístico podría traducirse en mayores costos para una de las principales actividades de expansión de la economía argentina.








