La iniciativa corresponde al proyecto AMBA I e incluye la construcción de una línea de alta tensión de 500 kilovoltios, con una extensión de 270 kilómetros, y una nueva estación transformadora en Plomer, provincia de Buenos Aires.
El objetivo es fortalecer la red eléctrica en una región que concentra alrededor del 40% de la demanda nacional de energía. La obra forma parte de un programa integral compuesto por 16 proyectos, 12 de los cuales estarán ubicados en distintas provincias del interior. En conjunto, las iniciativas prevén incorporar más de 5.600 kilómetros a la red eléctrica existente.
El vocero presidencial Adrián Ravier destacó que el Gobierno busca avanzar desde la planificación hacia la ejecución de obras mediante inversión privada y bajo nuevas reglas para el sector. Según explicó, el esquema permitirá desarrollar los proyectos sin comprometer recursos del Tesoro nacional.
El financiamiento principal estará a cargo de inversores privados. Como aporte inicial, la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (CAMMESA) destinará US$100 millones para poner en marcha los trabajos.
Ese aporte estará compuesto en partes iguales por dinero en efectivo y transformadores, provenientes de recursos vinculados con la Cuenta de Exportaciones de CAMMESA, generados a partir de las ventas de energía eléctrica a países vecinos. El Gobierno aclaró que el Tesoro no participará del financiamiento de la obra.
El proyecto contará además con una garantía del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), mientras que la empresa que resulte adjudicataria podrá solicitar su incorporación al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
La licitación forma parte del programa de expansión de la infraestructura eléctrica impulsado por el Gobierno, que busca ampliar la capacidad de transporte y reforzar el sistema en las zonas de mayor demanda.







