Desde los cuatro años, etapa en la que los niños apenas inician su aprendizaje en el deporte, Messi demostró una claridad y habilidad excepcional para jugar y potenciar a sus compañeros. El papel de Jorge fue fundamental, ya que asumió la conducción de la categoría de su hijo, lo que se tradujo en un primer gran impulso para que Lionel se encamine hacia su anhelo de ser futbolista.
Nacido en 1958, Jorge Messi formó una familia en Rosario junto a Celia y sus cuatro hijos: Rodrigo, Matías, Lionel y María Sol. Se desempeñó en la empresa Acindar, una planta siderúrgica ubicada a 40 kilómetros de su ciudad natal. A pesar de su labor que proporcionaba estabilidad económica, también dedicaba su tiempo a entrenar al equipo donde jugaba su hijo en Abanderado Grandoli.
Con el paso del tiempo, la esperanza de que Leo pudiera triunfar en el extranjero fue en aumento. Ante la falta de oportunidades en algunos clubes argentinos, Jorge decidió tomar la decisión de mudar a su familia a Barcelona, donde Lionel tendría la chance de formarse y desarrollarse en La Masia, el centro de formación del club culé.
De padre a representante legal y asesor, el extrabajador siderúrgico acompañó cada paso de su hijo, quien a menudo demostró las credenciales necesarias para ganarse un lugar en las divisiones inferiores del Barcelona.
El vínculo que selló a Lionel Messi con el Barcelona se formalizó en una servilleta. El contrato, firmado el 14 de diciembre de 2000, unió al joven rosarino con la institución blaugrana. La decisión contó con la intervención clave de Carles Rexach, secretario técnico del FC Barcelona, quien cedió ante las insistencias familiares para que el adolescente firmara a los 13 años.
“En Barcelona, a 14 de diciembre del 2000 y en presencia de los Sres. Minguella y Horacio, Carles Rexach, secretario técnico del FC Barcelona, se compromete bajo su responsabilidad y a pesar de algunas opiniones en contra a fichar al jugador Lionel Messi siempre y cuando nos mantengamos en las cantidades acordadas”, escribió Rexach, dando la bienvenida formal a un jugador que transformaría la historia del club y del fútbol mundial.
El 8 de agosto, Jorge Messi falleció en Rosario, lo que conmovió no solo a su familia, sino también a los aficionados al deporte, que lamentaron la partida del ser querido del futbolista.
Tras varios días de reflexión, Lionel expresó sus sentimientos en Instagram para despedir a su padre, quien fue también su asesor a lo largo de su trayectoria profesional. “Pa, todavía no puedo creer que te hayas ido. No caigo, o mejor dicho, no quiero caer. Se me hace muy difícil imaginarme que ya no te voy a ver más, que no vamos a hablar más. Sé que estabas sufriendo y que es lo mejor, pero te fuiste muy pronto. Todavía nos quedaba mucho por disfrutar juntos”, inició su mensaje.
Agregó: “Tanto me pedías que juegue el último Mundial y días antes de empezar fue cuando peor te pusiste. Era la primera vez que no ibas a estar en un torneo, pero mamá me decía que ibas a estar mejor y que ibas a estar bien para poder viajar. Yo te decía que íbamos a llegar a la final, así podías viajar”.
Continuó recordando: “Cada vez que terminaba un partido, esperaba y extrañaba tu mensaje. Ahí me di cuenta de que la situación era fea de verdad. Así y todo, no dejaba de pensar en llegar lo más lejos posible, para darte tiempo y que vieras un partido. Llegamos a la final y no pudiste estar. Quería ganarla para llevártela y mostrarte una nueva. No pude, las piernas no me daban más. Esta vez intenté ir contra mi físico, pero no pude. Nunca pude sentirme bien”.
Lionel también manifestó: “Cuando llegué, creías que habíamos perdido la final por penales. No pudimos hablar de nada de todo lo que pasó. No pudiste disfrutar nada. No fuimos campeones, pero no sabés cómo disfrutamos cada partido. Una vez más, tenías razón: tenía que estar y jugarlo. Te cuento esto porque fue lo único que no pudimos hablar, porque todo lo demás ya lo sabés. Hablábamos todos los días y nos veíamos cuando se podía por mis compromisos”.
Con lágrimas en los ojos, concluyó: “Fuiste papá, amigo y representante. Siempre eras la persona que tenías que ser en cada momento y nunca te equivocaste en nada. Más allá de algunos reproches o peleas, siempre tenías razón. Al final se terminaba dando como vos decías. Te voy a extrañar mucho, pero siempre vas a estar presente, y sobre todo en la educación de mis hijos, porque les enseño y los educo como ustedes lo hicieron conmigo. Descansá en paz y cuídanos desde arriba como lo hacías acá. Gracias por todo. Te amo, pa”.







