Desde el Palacio de Hacienda confirmaron la presentación, aunque todavía no se dieron a conocer los detalles de la medida. Tampoco está definido si el anuncio estará específicamente orientado a ampliar el acceso de empresas sin ingresos en moneda extranjera a créditos en dólares ni qué instrumento se utilizará.
La posibilidad de flexibilizar el acceso al financiamiento en moneda extranjera es analizada desde hace meses por el Gobierno y el sistema financiero. El principal límite vigente tiene su origen en las restricciones establecidas después de la crisis de 2001.
La normativa determina que los depósitos bancarios en moneda extranjera deben destinarse a financiar a prestatarios cuyos ingresos provengan directa o indirectamente de operaciones de comercio exterior y actividades vinculadas. El objetivo es reducir el riesgo de descalce de monedas, que se hizo evidente durante la crisis de 2001/02, cuando empresas y particulares con ingresos en pesos quedaron expuestos a deudas en dólares.
El Banco Central caracterizó posteriormente esta restricción como una medida macroprudencial destinada a limitar el impacto que una eventual devaluación podría tener sobre la capacidad de pago de los deudores y sobre el sistema financiero.
Durante los últimos meses, el Gobierno comenzó a flexibilizar este esquema mediante distintas medidas. A comienzos de 2025, el Banco Central habilitó a las entidades financieras a otorgar préstamos en moneda extranjera a clientes que no generan ingresos en dólares, siempre que el fondeo proviniera de Obligaciones Negociables de los propios bancos o de líneas de financiamiento del exterior.
Esa modificación, sin embargo, no habilitó a utilizar los depósitos en dólares de los ahorristas para financiar esos préstamos.
En junio se autorizó a los bancos a prestar dólares provenientes de depósitos de ahorristas a empresas que presentaran garantías de exportadores. Ese mismo mes, el Ministerio de Economía avanzó con otra modificación a través del sistema de Sociedades de Garantía Recíproca.
A partir de esa medida, las SGR quedaron habilitadas para avalar operaciones en dólares de pequeñas y medianas empresas que no cuentan con ingresos en moneda extranjera. La cobertura puede alcanzar hasta el 50% del Fondo de Riesgo Disponible de cada sociedad y exige mantener inversiones en divisas suficientes para respaldar las garantías.
El cambio amplió las alternativas de financiamiento para empresas sin ingresos en dólares, aunque no significó una apertura completa de los depósitos bancarios en moneda extranjera. El esquema mantiene requisitos destinados a respaldar patrimonialmente las operaciones.
En febrero, el Gobierno había analizado una modificación de mayor alcance que contemplaba créditos hipotecarios, prendarios y personales en dólares para personas con ingresos en pesos. La propuesta no avanzó debido a cuestionamientos relacionados con el riesgo cambiario, la capacidad de respuesta del sistema financiero y un eventual incremento de la morosidad.
El debate volvió a cobrar fuerza durante las últimas semanas debido al volumen de depósitos en dólares que permanece sin utilizar para préstamos. Algunas estimaciones ubican en alrededor de US$7.000 millones la capacidad potencial de financiamiento actualmente ociosa.
La discusión se concentra ahora en encontrar mecanismos que permitan ampliar el crédito en moneda extranjera sin eliminar las herramientas destinadas a cubrir el riesgo de descalce entre los ingresos de los deudores y la moneda de sus obligaciones.








