El nivel de desgaste de los neumáticos puede variar según diversas circunstancias, como el estilo de conducción, la carga del automóvil, la presión de inflado y las condiciones climáticas o del asfalto. Por lo tanto, no existe una sola cifra determinante, aunque sí hay recomendaciones definidas tanto de fabricantes como de especialistas.
Los expertos indican que los neumáticos delanteros de un auto compacto suelen necesitar un reemplazo cada 40.000 kilómetros, mientras que los traseros pueden llegar a los 60.000 kilómetros. No obstante, la mayoría de las fabricas aconsejan no exceder los 45.000 kilómetros o los 5 años de uso —el tiempo convencionalmente aceptado desde su fabricación—, lo que se presente primero.
El tipo de neumático desempeña un rol crucial: los de invierno tienden a desgastarse rápidamente si se utilizan a temperaturas superiores a 15°C, mientras que los de verano sufren una reducción en su vida útil si son utilizados por debajo de los 7°C. Asimismo, una presión inadecuada, una carga excesiva y una conducción a altas velocidades pueden disminuir la durabilidad de las ruedas. Para prevenir imprevistos, se sugiere realizar una inspección anualmente, incluso si el auto ha tenido poco uso.
El desgaste no siempre es perceptible a simple vista. Una de las señales más evidentes es la profundidad del dibujo: los neumáticos nuevos cuentan con un grosor de entre 8 y 9 mm y la normativa permite circular hasta que se reduzcan a 1,6 mm. Sin embargo, los especialistas aconsejan reemplazarlos antes de que la profundidad llegue a los 2 mm para garantizar una mayor seguridad.
Una prueba sencilla consiste en insertar una moneda de 1 euro en la banda de rodadura. Si se visualiza el círculo dorado, la profundidad ya no es adecuada y se recomienda cambiar el neumático.
Otras señales que deben encender alarmas incluyen grietas, deformaciones, pérdida frecuente de presión o advertencias en la revisión técnica. Además, problemas mecánicos como unos amortiguadores defectuosos pueden ocasionar un desgaste irregular y prematuro.
El mecánico Juan José Ebenezer alerta sobre las serias consecuencias de postergar el reemplazo de neumáticos: “Tienes que cambiar los neumáticos a tiempo”, comentó tras recibir un automóvil con daños considerables debido a la reventón de una rueda a los 41.000 kilómetros. Este incidente no solo dejó al conductor varado, sino que también provocó daños en componentes como la chapa anticalórica, los cables, los depósitos y el paragolpes.
Ebenezer enfatiza la necesidad de atender las recomendaciones de los profesionales de la revisión técnica: “Los neumáticos son seguridad y con eso no se juega. Cambia el neumático porque es tu vida la que está en juego, no solo es dinero”.
En este contexto, el creador de contenido @autoescuelasmikel subraya que, de acuerdo a su experiencia, conservar neumáticos después de los 5 años ya no resulta seguro.
Muchos automovilistas creen erróneamente que si el auto tiene pocos kilómetros o su apariencia es buena, no hay riesgo alguno. Sin embargo, el uso intensivo, el exceso de carga o el remolque aceleran el desgaste de neumáticos y amortiguadores. Ignorar indicios como pérdida de aceite en los amortiguadores o grietas en las ruedas puede incrementar considerablemente los costos de reparación.
Incluso las marcas más reconocidas no están a salvo de estos inconvenientes. Según Ebenezer, la calidad de algunos componentes ha disminuido y el buen aspecto no garantiza durabilidad. Por ello, un control periódico y un reemplazo oportuno representan la mejor inversión para prevenir accidentes y gastos innecesarios.








