En particular, se desaconseja que las escaleras comiencen directamente ante la puerta principal. De acuerdo con los principios del Feng Shui, esto provoca que la energía fluya rápidamente hacia el nivel superior, impidiendo que se distribuya adecuadamente por la planta baja.
Cuando la energía ingresa a través de la puerta principal y se topa inmediatamente con una escalera, tiende a ascender en vez de circular primero por el resto de la casa. El Feng Shui alertó que esta situación puede ocasionar un desequilibrio energético en el interior de la vivienda.
“Evitar escaleras alineadas con la puerta principal es lo más adecuado, ya que la energía se escaparía rápidamente, lo que puede generar pérdidas tanto de bienestar como de conexión con el entorno”, afirmó un experto en Feng Shui, enfatizando la relevancia de esta cuestión.
En contraste, una escalera ubicada al lado de la entrada o a una distancia considerable es considerada más favorable, ya que no se presenta de inmediato al ingresar al hogar.
Además, la distancia juega un papel fundamental. Si la puerta principal se abre hacia un salón amplio, y la escalera se localiza al final del espacio, el impacto negativo es considerablemente menor debido al espacio existente entre ambos elementos.
Si la escalera se encuentra justo frente a la puerta de entrada, puede resultar complicado reubicarla. En tales casos, se recomienda introducir un objeto que actúe como delimitador, como una alfombra o un recibidor, con el fin de marcar visualmente esa área sin obstruir la circulación hacia la escalera.
Es crucial evitar añadir muebles que impidan el paso, ya que, según el Feng Shui, esto podría obstaculizar la adecuada distribución de la energía que ingresa al hogar.








