Con un tiempo de 1:56.40 en el estadio StoneX, al norte de Londres, Hodgkinson superó su récord británico, que se sitúa en 1:54.33 logrado en junio. La competencia del viernes marcó la primera vez que este evento se realiza fuera de Estados Unidos, tras las anteriores ediciones de 2024 y 2025 en Nueva York.
Hodgkinson, considerada la atleta más rápida del Reino Unido en 800 metros, compartió su experiencia: “La velocidad y el estilo se unieron”, expresó en su cuenta de Instagram. Su atuendo rápidamente se volvió popular y fue comparado con los llamativos vestidos que han usado tenistas como Serena Williams y Naomi Osaka, quienes han llevado su influencia más allá de las canchas.
El traje cubría completamente su cuerpo y presentaba una abertura en la capucha para que su cola de caballo pudiera salir, lo cual era una exigencia innegociable para la atleta. Durante aproximadamente un año, Hodgkinson colaboró con el equipo de innovación de la marca que la viste para perfeccionar cada detalle del diseño.
Tras la carrera, comentó que buscaba “sentirse un poco sexy”, aunque su objetivo no era meramente estético. Según ella, el resultado fue “una mezcla de moda, velocidad y ciencia unidas”, y sugirió que podría tener un impacto positivo en el futuro del atletismo. Un medio británico tituló su atuendo como “mitad ninja asesina y mitad estilo Gatúbela”.
Dan Farron, vicepresidente de diseño innovador de la marca, planteó la idea con una premisa clara: “Podemos hacerte más rápida si cubrimos más piel”. Este vestido tiene como meta reducir la resistencia aerodinámica, regular la temperatura del cuerpo y potenciar la velocidad. Aunque llevar el cabello suelto podría suponer una desventaja técnica, Hodgkinson expresó: “La ciencia decía que, técnicamente, con la resistencia del aire eres más lenta si llevas el pelo suelto, pero yo dije: ‘Eso no se negocia. Mi pelo se queda fuera’”.
El traje incorpora elementos que resultan casi invisibles a simple vista, llamados generadores de vórtices. Estas microestructuras triangulares impresas en 3D se distribuyen en diferentes áreas del cuerpo, alterando de esta manera el comportamiento del aire a su alrededor. Este concepto se basa en un principio aplicado en otros deportes: una superficie totalmente lisa no siempre es la más eficiente, ya que en determinadas circunstancias, controlar el flujo de aire resulta más beneficioso.
Para Hodgkinson, la apariencia también repercute en su rendimiento: “Soy muy de ‘si te ves bien, te sientes bien’, y de ese equilibrio mental y físico”. La espalda abierta del traje le permitió mantenerse fresca, mientras que el tejido ajustado le proporcionó ligereza. “Para ser sincera, siento que no llevo nada puesto”, afirmó. La atleta entrenó con este atuendo en Sudáfrica, enfrentando temperaturas de 37 °C, y aseguró que el calor no fue un inconveniente.
Athlos fue elegido como el escenario para este debut porque es una competencia exclusivamente femenina que busca combinar deporte, entretenimiento y visibilidad. “Un evento solo para mujeres, dedicado al brillo, al glamour y a poner el foco en las mujeres, era el momento perfecto para cerrar la temporada”, afirmó Hodgkinson.
La serie fue creada por Alexis Ohanian, cofundador de una conocida red social y esposo de Serena Williams, quien ostenta 23 títulos de Grand Slam en individuales. Su objetivo es proporcionar a las atletas de pista y campo más oportunidades de exposición que las que permiten los Juegos Olímpicos.
Un antecedente notable en relación a trajes para corredoras es el de Cathy Freeman, la atleta australiana que se consagró campeona olímpica en los 400 metros en Sídney 2000 con un traje verde y dorado. Esta prenda usaba diferentes telas en cada área para disminuir la resistencia al aire y presentaba una capucha para aplanar el cabello.
El traje de Freeman fue resultado de la colaboración entre la marca que la patrocinaba, el diseñador Eddy Harber y el especialista en aerodinámica Len Brownlie. La corredora admitió que al principio tenía “una reserva” sobre su apariencia, pero posteriormente reconoció que disfrutaba de la forma en que se sentía al correr.
Harber interpretó esa elección como una especie de protección simbólica ante la gran expectativa en torno a su actuación. “Creo que, al mirarlo en retrospectiva, ella lo veía como una armadura, en cierto modo”, comentó sobre la actuación que la llevó a la victoria olímpica ante su público.
A diferencia de la natación, donde los trajes de cuerpo completo están prohibidos, las normativas del atletismo permiten que velocistas y fondistas compitan con monos de una pieza, calzas cortas o camisetas sin mangas, siempre que las prendas sean ajustadas y respeten las regulaciones oficiales sobre uniformes y patrocinios.
Hodgkinson sugirió que su aparición en Londres fue un experimento previo a una posible adopción masiva. “Puede que tengamos algunos conocimientos que otros no tienen. Fue una prueba ahí afuera”, afirmó. “Esto no es algo que no hayamos visto antes. Cathy Freeman y otras atletas del pasado hicieron algo similar. Esta es la versión actualizada con la nueva tecnología”.
Georgia Hunter Bell, otra atleta británica que ocupó el segundo lugar en la milla de Athlos, indicó que el traje estará disponible como una opción para los atletas británicos en Los Ángeles 2028. “Es muy interesante porque dentro de unos años será lo normal, aunque ahora parezca una locura”, comentó. La corredora anticipó que los miembros de su equipo podrán elegir este tipo de indumentaria para los Juegos. “Es emocionante poder mostrarlo ahora”, agregó.
La implementación de este tipo de indumentaria avanzada dependerá de que las marcas demuestren que proporciona suficiente ventaja para que se considere esencial, superando las preferencias personales y la comodidad de cada deportista. Sin evidencia concluyente de sus beneficios, los trajes de velocidad seguirán siendo una opción entre las calzas y camisetas tradicionales.








