La distribución divide a los hogares, ordenados de menor a mayor ingreso, en diez grupos de igual tamaño, conocidos como deciles. El décimo reúne a 1.017.000 hogares y a 3.491.000 personas, equivalentes al 10% de las familias y al 11,6% de la población alcanzada por la encuesta. Dentro de ese grupo, los ingresos mensuales van desde los $3.900.000 hasta los $75.000.000, mientras que el ingreso promedio llega a $6.057.098.
La distancia entre el piso y el promedio del décimo decil muestra la amplitud de los ingresos dentro de ese segmento: el valor medio se encuentra más de $2,1 millones por encima del umbral necesario para ingresar al grupo.
Por debajo se ubica el noveno decil, con ingresos familiares de entre $2.939.000 y $3.900.000. El octavo, en tanto, comprende hogares que perciben entre $2.300.000 y $2.939.000, con un ingreso promedio de $2.582.317.
En el extremo inferior de la distribución, el primer decil reúne al 10% de los hogares con menores ingresos. Sus familias perciben entre $5.000 y $578.000 por mes, con un promedio de $383.378. El segundo decil se extiende entre $578.000 y $820.000 y registra un promedio de $717.895, mientras que el tercero abarca desde $820.000 hasta $1.035.806, con un promedio de $936.647.
Considerando al conjunto de los hogares relevados, el ingreso promedio fue de $2.037.784, un valor que se ubica dentro del rango correspondiente al séptimo decil.
La concentración de los ingresos también marca una diferencia significativa entre los extremos de la distribución. Durante el trimestre, el ingreso total de los hogares alcanzó los $20.763.699 millones, un aumento nominal del 29,3% respecto del mismo período de 2025. De ese monto, el décimo decil concentró $6.163.091 millones, equivalente al 29,7% del total.
En el otro extremo, el primer decil recibió $390.814 millones, apenas el 1,9% de los ingresos totales. En ese grupo viven 2.080.000 personas, que representan el 6,9% de la población analizada. Así, mientras ambos extremos reúnen el mismo porcentaje de hogares, la participación en los ingresos es marcadamente diferente.
El origen de los ingresos también cambia según el nivel económico. En el conjunto de los hogares, el 78,1% de los recursos proviene de ingresos laborales, mientras que el 21,9% corresponde a ingresos no laborales, entre ellos jubilaciones, pensiones, subsidios y ayudas provenientes de otros hogares.
En el décimo decil, la participación de los ingresos laborales asciende al 86,6%, frente a un 13,4% de ingresos no laborales. En el primer decil ocurre lo contrario: los ingresos provenientes del trabajo representan el 32,7%, mientras que los no laborales explican el 67,3%.
También existen diferencias en la composición de los hogares. Las familias ubicadas en el décimo decil tienen un promedio de 3,4 integrantes, frente a los 2 integrantes del primer decil. Para el total de los hogares, el promedio es de 2,9 miembros.
La relación entre personas ocupadas, no ocupadas y quienes cuentan con ingresos también presenta una brecha entre los extremos. En el décimo decil hay 64 personas no ocupadas por cada 100 ocupadas y 47 personas sin ingresos por cada 100 que sí los tienen. En el primer decil, esos valores ascienden a 291 personas no ocupadas por cada 100 ocupadas y 79 personas sin ingresos por cada 100 con ingresos.
El indicador utilizado para medir la desigualdad también mostró una variación. El coeficiente de Gini del ingreso per cápita familiar fue de 0,428 en el segundo trimestre de 2026, frente a 0,424 en el mismo período de 2025. Se trata de un incremento de 0,004 puntos.
El coeficiente de Gini toma valores entre 0 y 1: el primero representa una situación de igualdad absoluta y el segundo, el extremo en el que una sola persona concentra todo el ingreso. En paralelo, la diferencia entre la mediana de los ingresos del decil más alto y la del más bajo se mantuvo en 13 veces, el mismo nivel registrado un año atrás.








