Competidor en la categoría de peso ligero, que tiene un límite de 155 libras (70,3 kilos), Pimblett reveló que, tras su derrota ante Justin Gaethje por el cinturón interino a comienzos de este año (24 de enero, pierde por decisión), su peso llegó a alcanzar las 210 libras, es decir, más de 95 kilos. Esto significa que pasó de competir en una división liviana a registrar un peso propio de un semipesado, acercándose incluso a la categoría de pesos pesados.
Ese aumento exigió que, para poder volver a pelear, tuviera que reducir cerca de 24,5 kilos. Curiosamente, a pesar de las críticas por sus hábitos alimenticios en la fuera del ring, el deportista nunca ha fallado un pesaje oficial desde su llegada a la UFC, un detalle que él mismo utiliza para defender su enfoque.
Su última actuación, el 11 de julio en el UFC 329 en Las Vegas, pareció corroborar esta defensa. A pesar de las dudas sobre su estado físico, Pimblett brindó una de las mejores presentaciones de su carrera al someter al francés Benoit Saint Denis en el primer asalto con un D’Arce choke, variante del Peruvian Necktie. Este triunfo lo posicionó en el quinto lugar del ranking de peso ligero, reinstalándolo entre los principales contendientes de la categoría.
Sin embargo, apenas dos semanas después de su triunfo, comenzaron a circular imágenes de sus vacaciones en Málaga, España. Las fotos, publicadas por el propio luchador en sus redes sociales, evidenciaron un aumento de peso adicional que sorprendió a seguidores y expertos. Los comentarios no se hicieron esperar. “¿Cómo te haces tan grande tan rápido?”, preguntó un usuario, mientras otro decía: “¿Cómo lográs subir y bajar de peso?”.
El peleador registró exactamente 70,3 kilos en el pesaje oficial (el límite de la división de peso ligero). Quince días después de su victoria y tras su descanso, admitió que su peso rebrotó hasta aproximadamente 87 kilos (191 libras).
Pimblett ha hablado abiertamente sobre su particular relación con la comida. En una conversación durante el podcast Steve-O’s Wild Ride en agosto de 2022, confesó: “Creo que soy adicto a la comida”. Reconoció tener “un pequeño trastorno alimenticio” como resultado de las exigencias que implican los constantes cortes de peso en las artes marciales mixtas.
“He tenido días de fiesta. Sinceramente creo que soy adicto a la comida. Las restricciones alimenticias, las dietas… creo que tengo un pequeño trastorno alimenticio”, añadió el británico, quien también ha mencionado que las personas que comparten comida con él suelen quedar impresionadas por la cantidad que come.
En una de sus anécdotas, reveló que, después de una pelea en Londres en 2022, consumió alrededor de 10.700 calorías en un solo día. “Consumo muchísimas calorías, es impresionante”, comentó, y remató la conversación con un toque de humor: “Simplemente soy un gordo de m…”.
Su notable transformación corporal ha suscitado críticas en el ámbito de la MMA. El excampeón de peso gallo TJ Dillashaw expresó en ese entonces: “Eso es como una receta para destruir tu cuerpo. Si mantiene la misma ética de trabajo que tiene ahora, nunca será un campeón. No puede permitirse ese tiempo de inactividad. No puede engordar tanto”. Actualmente, Pimblett ocupa la quinta posición del ranking.
El ex campeón de peso gallo Sean O’Malley, en una entrevista en 2022, comentó: “La razón por la que Paddy se pone tan grande es como si tuvieses un trastorno mental. Yo fui muy estricto durante unas diez semanas antes de la pelea. Por ejemplo, me permitía una comida trampa los sábados, pero cuanto más cerca estaba la pelea, comía tan sano que justo después, pedía dos hamburguesas con queso y comía hasta sentirme mal”.
Recientemente, en otra conversación con el excampeón Demetrious Johnson, Pimblett relató que su peso récord llegó justo después de la pelea contra Gaethje. Mencionó que no pudo entrenar adecuadamente durante varias semanas debido a los golpes recibidos y luego se dirigió a las Maldivas, donde se entregó a un régimen “todo incluido”.
“Estuve tres semanas bebiendo Coca-Cola todo el día y comiendo sin parar. Creo que volví pesando unos 95 kilos”, compartió. A su vez, reconoció la contradicción de vivir de las peleas, disfrutando del alto rendimiento competitivo y la satisfacción que le brinda comer: “Es un arma de doble filo”, concluyó.
A pesar de las críticas, Pimblett no considera que su forma de gestionar el peso sea un problema deportivo. Se autodenominó “el GOAT (mejor de todos los tiempos) en la reducción de peso”, un título que respaldó con un argumento concreto: nunca ha incumplido el límite reglamentario. “La disciplina y la fortaleza mental son lo que me hace tan bueno en la reducción de peso. Cada vez que entro en la jaula, doy el peso”, afirmo en un video en su canal de YouTube.
El caso de Pimblett ha atraído incluso la atención de la comunidad científica. Durante su etapa en Cage Warriors, fue objeto de un estudio publicado en el International Journal of Sport Nutrition and Exercise Metabolism (2019), que examinó los efectos de una reducción extrema de peso.
Los investigadores documentaron una pérdida del 18,1% de su masa corporal en solo ocho semanas, a través de la restricción calórica, la carga de agua, el ayuno prolongado y la deshidratación. El estudio identificó signos de deficiencia energética relativa, reducción en la tasa metabólica basal, niveles de testosterona por debajo de 3 nmol/L, hipercolesterolemia, hipernatremia y un cuadro de lesión renal aguda a causa de la deshidratación severa antes del pesaje.
Los autores concluyeron que estos resultados respaldan las advertencias sobre los potencialmente peligrosos efectos de los cortes extremos de peso en las artes marciales mixtas, sugiriendo la necesidad de que organizaciones reguladoras implementen medidas para proteger la salud de los atletas.
Por el momento, la UFC no ha confirmado la fecha de su próximo combate. Tras alcanzar el quinto puesto del ranking, Pimblett ha expresado su deseo de enfrentar a Conor McGregor antes de finalizar el año o buscar una revancha contra Justin Gaethje.








