Grigor Dimitrov, oriundo de Bulgaria, busca recuperar su nivel tras un año complicado marcado por lesiones y resultados poco satisfactorios. Lamentablemente, quedó eliminado en la primera ronda y no podrá participar en el segundo Grand Slam del año por primera vez desde 2010. Por su parte, David Goffin, de Bélgica, disputa su última temporada y recibió una wild card para la fase previa. Su debut fue emotivo, alcanzando una victoria que lo llevó a las lágrimas.
Dimitrov estuvo cerca de avanzar en la tierra batida parisina, enfrentándose al portugués Jaime Faria, clasificado en el puesto 117. Tras ganar el primer set, tuvo la oportunidad de cerrar el partido cuando estaba 5-4 en el segundo y también en el tercer set. Sin embargo, su esfuerzo no fue suficiente y cayó con un marcador de 3-6, 7-5 y 7-6 (10-6) en un partido que duró dos horas y 46 minutos.
Con 35 años y clasificado en el puesto 166 del ranking mundial, esta es la primera vez que Dimitrov no logra acceder al cuadro principal de un Grand Slam desde 2011, ya que ha participado en las cuatro grandes citas de esa categoría desde entonces, salvo en una ocasión debido a una lesión en el US Open pasado. Además, su ausencia cortará una racha de 15 participaciones consecutivas en el torneo francés, donde siempre estuvo presente desde su debut en 2011, siendo sus mejores resultados los cuartos de final.
La derrota ante Faria profundiza la crisis de Dimitrov, quien alcanzó el número tres del mundo en 2017 y en el último año ocupaba el puesto 16. Las lesiones han sido un obstáculo constante que ha frenado su retorno, luego de un buen año iniciado a finales de 2023, con su participación en la final del Masters 1000 de París como punto culminante.
En años recientes, el jugador de Haskovo volvió a exhibir un tenis de alto nivel, recordando al inicio de su carrera, cuando lo apodaron Baby Federer, por su elegancia y efectividad, características que evocaban a la leyenda suiza. No obstante, los problemas físicos impidieron que mantuviera la regularidad necesaria para contender realmente por los grandes títulos. Su situación alcanzó un punto crítico el año pasado en Wimbledon, donde, luego de un comienzo prometedor en octavos de final, sufrió un desgarro en el músculo pectoral derecho que lo obligó a abandonar el torneo de forma emocionalmente desgastante.








