Desde noviembre de 2023 se perdieron unos 337.000 puestos de trabajo registrados. El sector privado concentró alrededor de 241.000 bajas, mientras que también se redujo el empleo público y el trabajo en casas particulares. Entre las actividades más afectadas aparecen el empleo público nacional, la industria, la construcción y el comercio. En mayo, último dato disponible, se registraron unas 7.000 bajas adicionales.
De los 13 sectores relevados durante mayo, siete tuvieron una variación negativa. Las mayores caídas correspondieron a Construcción, con -0,5%; Comercio y Transporte, con -0,3% cada uno; Industria, también con -0,3%; e Intermediación Financiera, con -0,2%.
En cambio, Agro y Pesca registró una suba de 0,5% y Minería de 0,3%, mientras que Servicios Inmobiliarios, Salud y Electricidad, Gas y Agua avanzaron 0,1% cada uno. Los Servicios Personales no presentaron modificaciones.
Una de las características del escenario actual es que las actividades que están generando empleo representan apenas el 10% del total registrado, mientras que los sectores que atraviesan una contracción concentran aproximadamente la mitad del empleo formal.
La reducción del empleo alcanzó a la mayoría de las provincias. Las excepciones fueron Neuquén, que acumuló una expansión de 7,6% desde noviembre de 2023; Río Negro, con 3,4%; y San Juan, con 0,4%. En estos casos, el desempeño estuvo vinculado principalmente con las actividades petrolera, gasífera y minera.
En paralelo, la tasa de desempleo pasó de 5,7% a 7,8%, un incremento cercano al 40%. El crecimiento de la cantidad de monotributistas contribuyó a moderar parcialmente la variación del desempleo, aunque este tipo de empleo también mostró una reducción en los últimos meses.
Los salarios registrados también sufrieron una pérdida frente a la inflación. En promedio, el poder adquisitivo cayó más de 8%. En el sector público nacional, la disminución alcanza el 37%, mientras que en el sector privado se ubica en 3,6% si se utiliza el cálculo de inflación anterior y llega al 8% al aplicar el nuevo índice elaborado por el INDEC.
La evolución no se limita a la comparación entre noviembre de 2023 y la actualidad, sino que muestra un deterioro sostenido durante el período analizado.
Uno de los retrocesos más importantes se observa en el Salario Mínimo, Vital y Móvil. Desde noviembre de 2023, el SMVM perdió más del 40% de su poder adquisitivo. Su evolución también tiene impacto sobre prestaciones como el seguro de desempleo y determinadas becas universitarias, además de intervenir en el cálculo de la parte de los salarios que puede ser embargada en distintos municipios.
El valor del salario mínimo también funciona como referencia para establecer el piso de ingresos laborales. El máximo nivel del SMVM de las últimas décadas se alcanzó en septiembre de 2011. Si desde entonces hubiera acompañado la inflación, actualmente debería ubicarse en torno a $1.140.000.
El deterioro del salario mínimo implica que una parte importante de los trabajadores, incluso aquellos que tienen empleo registrado, percibe ingresos cercanos a ese nivel o inferiores. En ese contexto, la evolución del SMVM adquiere relevancia no solo por su impacto inmediato, sino también por el nivel que establece como referencia para los salarios hacia adelante.








