Pero, ¿qué implica este síndrome? La trombocitopeña, como detalla la Mayo Clinic, se refiere a un recuento bajo de plaquetas. “Las plaquetas, también llamadas trombocitos, son células sanguíneas incoloras que ayudan a la coagulación de la sangre. Las plaquetas se agrupan y forman tapones en las lesiones de los vasos sanguíneos para detener el sangrado”.
Sin embargo, cuando un paciente presenta trombocitopenia, puede ser resultado de diversas afecciones o medicamentos que impactan la circulación, producción o destrucción de las plaquetas en la sangre, afectando tanto a niños como a adultos.
El caso que afectó a la joven cordobesa se clasifica como trombocitopeña trombótica inducida por vacuna (VITT). Este síndrome es poco frecuente y paradójico, ya que a menudo las plaquetas bajas conducen a sangrados, pero en esta situación también se generan coágulos.
Investigaciones realizadas por científicos de Reino Unido, Irlanda y Pakistán identificaron el primer caso de VITT en 2021 en relación con la vacuna de AstraZeneca. En este estudio se indica que la manifestación de trombocitopeña o trombosis se produce entre 2 y 42 días después de recibir la vacuna contra el COVID-19.
Los lugares más comunes para la aparición de estos coágulos son las venas cerebrales, los pulmones, el abdomen y las extremidades inferiores. Los síntomas que deben alertar, según los expertos, incluyen dolor de cabeza intenso y persistente, dificultad para respirar, dolor abdominal agudo, hinchazón en las piernas, visión borrosa, así como moretones o pequeñas manchas rojas en la piel.
La causa de esta reacción se asemeja a la trombocitopeña inducida por heparina, donde los anticuerpos atacan una proteína conocida como factor plaquetario 4 (PF4). Por lo tanto, fue necesario descartar que la joven de Córdoba estuviese recibiendo este anticoagulante para confirmar el vínculo entre el efecto adverso de la vacuna y su fallecimiento.
Para el año 2022, los investigadores ya habían asociado la VITT con las vacunas de AstraZeneca, que enfrenta múltiples demandas judiciales en Argentina, así como algunas de Janssen, pero no encontraron vínculo con otras vacunas de vectores adenovirales, como la Sputnik del laboratorio Gamaleya o la de Cansino Biologics. Este tipo de eventos adversos son extremadamente raros, y el riesgo puede variar dependiendo del país, la edad del paciente y la vacuna administrada.
Los expertos enfatizan que la identificación temprana de los síntomas es crucial para abordar el síndrome, utilizando tratamiento con inmunoglobulina intravenosa, anticoagulantes no relacionados con heparina y, en ciertos casos, corticoides. Las vacunas de ARN mensajero, como las de Pfizer y Moderna, no han mostrado una asociación similar a esta inusual patología.








