La disminución interanual está vinculada principalmente con que 2025 tuvo una base de comparación extraordinaria. Durante los primeros meses de ese año se aplicó una reducción temporal de los Derechos de Exportación, lo que impulsó la comercialización de granos y aceleró tanto las ventas externas como el ingreso de divisas.
Desde el sector explicaron que julio de 2025 estuvo marcado por la finalización de un esquema temporal de reducción de retenciones que generó un nivel de ventas y registros de exportación superior al promedio histórico para ese mes. En cambio, durante 2026 el mercado funciona bajo un esquema considerado más habitual, sin incentivos extraordinarios.
El ingreso de divisas de julio se mantuvo en niveles similares al mes anterior y reflejó un ritmo estable de exportaciones dentro de una campaña agrícola sin movimientos excepcionales. Según el análisis del sector, esta situación brinda mayor previsibilidad a los productores y permite sostener un flujo constante de ventas.
La caída acumulada del 16% respecto del año anterior también se explica por los elevados niveles de liquidación registrados en distintos momentos de 2025, cuando medidas oficiales incentivaron una mayor comercialización de granos.
El comportamiento actual del mercado responde al patrón tradicional de ventas agrícolas, con un mayor movimiento durante los meses de cosecha, principalmente entre mayo y julio, seguido por una desaceleración gradual en los meses posteriores. En ausencia de medidas extraordinarias, la evolución depende de las decisiones de los productores, la demanda y las condiciones internacionales.
El sector todavía cuenta con un volumen importante de maíz pendiente de registrar y exportar, mientras que la soja continúa siendo el principal producto generador de divisas. La evolución de las ventas estará condicionada por el contexto económico local y por los precios internacionales de los granos.
En ese sentido, se señaló que mientras no existan expectativas de una fuerte modificación del tipo de cambio que incentive a los productores a retener mercadería, el comportamiento de las liquidaciones debería mantenerse dentro de parámetros normales. También una mejora en las cotizaciones internacionales podría acelerar las operaciones.
En cuanto a la soja, el ritmo de comercialización se mantiene dentro de los niveles esperados para esta etapa del año. Entre las operaciones realizadas antes del inicio formal de la campaña y las ventas concretadas entre abril y julio, ya se comercializó aproximadamente la mitad de una cosecha estimada en torno a los 50 millones de toneladas.
Desde el análisis del mercado se destacó que el ingreso de divisas de julio quedó por debajo de las expectativas, en parte debido a la demora en la cosecha de maíz, un cultivo que tiene un peso relevante en la generación de exportaciones durante esta etapa del año.
Además, la comparación con julio de 2025 muestra una diferencia importante, ya que durante ese mes del año pasado la liquidación había alcanzado alrededor de US$4.100 millones. La menor cifra actual también responde a demoras provocadas por condiciones climáticas que afectaron la cosecha de los principales granos.
Pese a esta baja, las perspectivas para los próximos meses continúan siendo positivas debido a los buenos niveles de producción obtenidos durante la campaña y a la competitividad que mantienen los precios internacionales.
El desempeño de agosto será un dato relevante para determinar si el sector logra superar los US$31.400 millones ingresados durante todo 2025. El resultado dependerá tanto del volumen disponible para vender como de la evolución de los mercados externos.
Las proyecciones indican que agosto podría cerrar con ingresos cercanos a los US$3.100 millones, mientras que en los meses siguientes se espera una reducción gradual del ritmo de liquidaciones, con una posible recuperación hacia fin de año por el ingreso de nuevas cosechas.
Más allá de la menor liquidación de divisas, la actividad exportadora mantiene niveles elevados. Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario indicó que entre enero y julio las exportaciones de granos y productos derivados alcanzaron un récord histórico de 69 millones de toneladas, con un aumento del 11,3% respecto del mismo período del año anterior.
Este volumen superó el máximo previo registrado en 2022, cuando se habían exportado 65 millones de toneladas. El crecimiento estuvo impulsado principalmente por el trigo, con 11,7 millones de toneladas enviadas al exterior, y por el girasol, cuyos embarques alcanzaron los 5 millones de toneladas.
Sin embargo, el aumento de las exportaciones está asociado a una campaña agrícola excepcional. Mientras los embarques crecieron un 6,1% frente al récord anterior, la producción aumentó un 26%, lo que permite prever una amplia disponibilidad de oferta exportable para los próximos meses.
En el caso del maíz, el avance de las exportaciones se mantiene ligeramente por debajo del promedio de los últimos cinco años, aunque todavía existe un volumen importante disponible para nuevos envíos.
Durante las últimas semanas también se observó una recuperación en la comercialización, impulsada por un mayor ritmo en la fijación de precios. En soja, las fijaciones aumentaron 7,8% en una semana, mientras que en maíz crecieron 5,2%. En trigo nuevo, luego de varias semanas de baja actividad, las operaciones registraron una mejora acompañada por una recuperación de los precios.








