De acuerdo con información de Fiscales.gob, los acuerdos fueron ratificados durante un proceso de juicio abreviado que dio lugar a la condena dictada por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de La Pampa. La banda estaba involucrada en el tráfico ilícito de estupefacientes desde la Unidad 4 del Servicio Penitenciario Federal (SPF) en Santa Rosa.
La organización criminal se dedicaba a la provisión y comercialización de cocaína y marihuana, tanto dentro del penal como en diversos puntos de la provincia. Esta investigación fue liderada por la Unidad Fiscal Santa Rosa, bajo la dirección de la fiscal federal Iara Silvestre.
El grupo delictivo organizaba el tráfico de estupefacientes entre los internos y cómplices en libertad, quienes se encargaban de trasladar drogas desde Buenos Aires a La Pampa, para luego distribuirlas en Santa Rosa, Toay y Uriburu, obteniendo ganancias e ingresando estupefacientes al penal.
El exboxeador Purreta, condenado a 25 años de prisión en la Unidad 4 del SPF por el asesinato de Andrea López, quien desapareció en febrero de 2004 en Santa Rosa, es quien coordinaba estas operaciones desde el interior. La condena que recibió en 2014 era por 18 años por el homicidio; sin embargo, tenía una pena previa de cinco años impuesta en 2005 por explotación sexual de López, forzándola a la prostitución.
Durante su tiempo en prisión, Purreta era el responsable de dirigir las operaciones y supuestamente contaba con la complicidad de agentes penitenciarios que aún no han sido identificados, en una parte de la investigación que sigue vigente.
Según las acusaciones, el exboxeador instruía a las mujeres que lo visitaban sobre cómo preparar la droga en envoltorios de látex, clasificados por colores según el tipo de sustancia, y cómo ocultarla en la estructura metálica de las sillas en la sala de espera del área de visitas del penal.
Purreta proporcionaba instrucciones precisas sobre cómo ocultar la droga en los tubos metálicos de las sillas, que luego eran recuperadas con la ayuda del personal penitenciario, a quienes se refería como “Juan”, “el milico” o “los milicos”.








