El verano invita a la relajación y a hacer brindis con mayor frecuencia. Al ser interrogada sobre el impacto de las bebidas alcohólicas antes de dormir, la neuróloga destacó: “Tomar una copa de vino induce al sueño, pero puede fragmentarlo. La mejor sugerencia es no tomar todas las noches”.
“Consumir esa copa de vino provoca que las vías aéreas se relajen, lo que puede favorecer la apnea y fragmentar el sueño”, explicó Valiensi. Además, advirtió: “Es importante no pensar que uno va a poder recuperar todo el sueño perdido durante las vacaciones”. En este sentido, agregó: “Si venimos durmiendo seis horas diariamente, no será posible recuperar todas esas horas en tan solo una semana”.
“Solo aquellos con una leve privación de sueño podrían recuperar algo”, aclaró la neuróloga, destacando que este grupo está compuesto principalmente por los más jóvenes. Durante su intercambio con LN+, Valiensi compartió sus “tres mandamientos” para lograr un buen descanso.
Otro aspecto que analizó fue el impacto del tiempo en los patrones de sueño. “Con el paso de los años, el ritmo circadiano se modifica. Generalmente, las personas mayores tienden a dormirse después del almuerzo o a despertarse y acostarse más temprano. Nos referimos a personas sin problemas de sueño”, detalló Valiensi.
La especialista también mencionó la influencia de ciertas patologías en la calidad del sueño. “El sueño ininterrumpido se ve afectado por condiciones como el dolor, lo que lo fragmenta. Sin embargo, esto no depende solo de la edad del paciente, sino también de las condiciones en las que duerme”, recalcó Valiensi.
Finalmente, sugirió varias consideraciones para tener en cuenta antes de acostarse. “Lo ideal es que el dormitorio sea un entorno oscuro, silencioso y, de ser posible, libre de pantallas”, concluyó la neuróloga.








