La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca reportó que la producción se elevó a 49,7 millones de toneladas, abarcando una superficie sembrada de 16,3 millones de hectáreas, mientras que la Bolsa de Cereales de Buenos Aires estimó un volumen levemente superior de 50,1 millones de toneladas. Esta cosecha fue un 0,4% inferior al ciclo anterior, pero un 19% superior al promedio de los últimos cinco años.
El aumento en la productividad fue uno de los factores clave para este resultado. El rendimiento promedio nacional se situó en 31,3 quintales por hectárea, un 5% más que en la campaña 2024/25, que representa el mejor desempeño de las últimas seis campañas.
La campaña había comenzado con un panorama complicado. Las altas temperaturas y la falta de humedad durante gran parte del verano impactaron de manera negativa en los lotes de soja de primera, generando preocupación respecto al potencial productivo del cultivo.
Sin embargo, las lluvias que comenzaron a registrarse a fines del verano y continuaron durante el otoño transformaron la situación. Según la Secretaría de Agricultura, las precipitaciones constantes permitieron la recuperación de los cultivos y mejoraron especialmente el rendimiento de la soja de segunda, que compensó gran parte de las pérdidas iniciales.
La Bolsa de Cereales de Buenos Aires destacó que las zonas núcleo Norte y Sur lograron rindes que se situaron levemente por encima de sus promedios históricos, con lotes alcanzando hasta 55 quintales por hectárea. Además, áreas como el NOA y el norte de La Pampa, así como el oeste de Buenos Aires, reportaron los mejores rendimientos en su serie histórica.
Las abundantes lluvias también retrasaron el avance de la cosecha debido a las dificultades para acceder a los lotes con maquinaria. No obstante, tanto el Gobierno como la Bolsa de Cereales coincidieron en que estos retrasos no causaron pérdidas significativas de superficie ni afectaron la calidad de los granos.
Con los resultados ya confirmados, el Gobierno calificó la campaña como una de las más exitosas en los últimos años y destacó que varias provincias lograron rendimientos que superaron los promedios registrados en la última década.
El rendimiento de la soja también contribuye a recuperar parte del terreno perdido en temporadas anteriores, aumentando el volumen de producción en uno de los principales complejos exportadores del país.








