El nivel alcanzado por las reservas es el más elevado desde septiembre de 2019 y representa uno de los principales hitos económicos de la gestión de Javier Milei. Durante 2026, el BCRA incorporó USD 13.373 millones mediante operaciones en el Mercado Libre de Cambios y adquisiciones en bloque.
Durante una exposición ante representantes del mercado financiero, Arriazu sostuvo que la acumulación de divisas debe analizarse junto con el impacto que tiene sobre el financiamiento de la economía. “Muy bien, aplaudo comprar divisas, pero hay que hacer un equilibrio entre comprar divisas y la expansión de crédito interno. Si ustedes quieren saber mi opinión, compramos demasiadas divisas”, afirmó.
El economista centró su análisis en la relación entre los depósitos y los préstamos del sistema bancario. Señaló que el crecimiento de los depósitos superó al del crédito y explicó que, mientras los depósitos tienen un efecto contractivo, los préstamos impulsan la actividad económica. Según indicó, la cautela de los bancos para otorgar financiamiento limita esa expansión.
Arriazu explicó además que parte de la adquisición de reservas se financió mediante recursos del mercado interno, lo que habría reducido la disponibilidad de crédito para el sector privado.
La evolución de la actividad económica también formó parte de su análisis. El economista señaló que, luego de un buen desempeño en marzo, abril mostró resultados negativos y que los datos de mayo tampoco cumplieron con las expectativas, pese a que distintos factores deberían favorecer una recuperación.
En ese sentido, sostuvo que el escenario externo y algunas condiciones internas resultan favorables para el crecimiento. Mencionó la mejora en los términos de intercambio, una menor salida de capitales, la estabilidad fiscal, el desempeño de Brasil y las condiciones climáticas como factores que deberían impulsar la demanda agregada.
Las perspectivas para los próximos meses también están vinculadas a las expectativas oficiales sobre la evolución de la economía. El ministro de Economía, Luis Caputo, señaló que mayo marcaría el inicio de un período de fuerte recuperación, con una mejora esperada en sectores como la construcción y la industria.
Otro de los puntos analizados por Arriazu fue el comportamiento de los ahorristas y la demanda de dólares. Según explicó, el ritmo de compra de divisas por parte de los argentinos es una variable determinante para la economía. Indicó que durante el año anterior la adquisición alcanzó los USD 41.000 millones y que en el período actual la tendencia se ubica en un rango estimado de entre USD 25.000 millones y USD 30.000 millones.
El economista agregó que, con una cosecha que aporta alrededor de dos puntos al Producto Bruto Interno (PBI), la economía debería reflejar una mejora en sus indicadores. Sin embargo, advirtió que si ese crecimiento no se materializa ni se traslada a la actividad, podrían verse afectadas las expectativas.
La evolución de la demanda agregada y la disponibilidad de crédito aparecen como dos de los principales desafíos para la política económica en los próximos meses. Para Arriazu, el desafío central consiste en encontrar un equilibrio entre la acumulación de reservas y la generación de financiamiento que permita que los recursos lleguen al sector productivo y se traduzcan en crecimiento.








