Como consecuencia, el volumen de préstamos privados registró una caída en términos reales. Al cierre de julio, el stock de créditos al sector privado alcanzó los $104,1 billones, con un aumento nominal del 1% frente al mes anterior y una variación interanual del 31,9%. Sin embargo, al descontar el efecto de la inflación, los préstamos mostraron una baja del 1% mensual y del 1,3% anual.
El segmento más afectado fue el de las tarjetas de crédito. El saldo financiado disminuyó un 1,7% en términos nominales y se ubicó en $24,8 billones, lo que implicó una caída real del 3,7% mensual. En la comparación interanual, el crecimiento nominal fue del 20,6%, aunque en términos reales representó una contracción del 9,8%.
Desde el análisis financiero señalaron que la baja en los saldos de tarjetas responde a dos factores: por un lado, el impacto de la inflación sobre los montos financiados y, por otro, una reducción nominal que refleja que los pagos superaron a la incorporación de nuevos créditos. También indicaron que la expectativa de una menor inflación reduce los incentivos para asumir deuda, mientras que las entidades financieras mantienen una postura más prudente al ampliar límites de crédito.
Los créditos prendarios, utilizados principalmente para la adquisición de vehículos, también mostraron una evolución negativa. El saldo total llegó a $6,3 billones, con una suba nominal del 0,3% mensual, aunque registró una caída real del 1,7%. Frente a julio de 2025, la baja fue del 6,7%, en un contexto donde las expectativas sobre posibles reducciones impositivas y cambios en los precios llevaron a algunos consumidores a postergar decisiones de compra.
Los préstamos personales continuaron con una tendencia descendente, afectados por tasas de interés elevadas, que alcanzaron el 64,7% nominal anual. En julio, el saldo creció un 1,3% nominal hasta los $21,5 billones, pero registró una disminución real del 0,7% mensual y del 5,4% interanual. Esta trayectoria negativa se mantiene desde hace diez meses.
En el caso de los préstamos comerciales, la caída fue más moderada. El saldo aumentó un 1,7% nominal en julio y llegó a $35,4 billones, con un crecimiento interanual del 32,4%. Sin embargo, al considerar la inflación, la variación fue negativa, con una baja del 0,3% mensual y del 1% anual.
Desde el sector financiero señalaron que, luego de dos meses con resultados positivos, la cartera volvió a reducir su valor real y que durante 2026 las financiaciones destinadas a comercios e industrias muestran una evolución desfavorable. También remarcaron que, frente a los movimientos del tipo de cambio, algunos deudores comenzaron a optar por operaciones denominadas en moneda extranjera.
La excepción dentro del panorama general fue el crédito hipotecario, que mantiene una recuperación luego de varios años de baja actividad. Durante julio, los préstamos destinados a vivienda crecieron un 4,3% mensual en términos nominales y alcanzaron los $8,2 billones, con un incremento interanual del 92,1%.
Al descontar la inflación, el crédito hipotecario mostró una mejora real del 2,3% mensual y del 43,7% respecto del mismo período del año anterior. Desde el sector destacaron que la expectativa de una reducción futura de la inflación favoreció la demanda de nuevos préstamos, aunque señalaron que será necesario contar con nuevas fuentes de financiamiento para sostener el crecimiento.
Mientras tanto, los créditos en dólares continuaron aumentando. El saldo total de préstamos en moneda extranjera creció un 4,7% durante julio y alcanzó los US$24.829 millones, con un incremento interanual del 45,1%.
La mayor parte de los préstamos en dólares correspondió a líneas comerciales, que aumentaron un 5,3% mensual y un 45,2% interanual, impulsadas por la demanda de operaciones en moneda extranjera pese a la volatilidad cambiaria.
En cuanto a las tarjetas de crédito en dólares, el saldo creció un 4,9% mensual hasta alcanzar los US$797 millones, aunque la variación interanual fue de apenas 0,4%. Este incremento estuvo asociado principalmente al consumo en el exterior, impulsado por viajes durante el Mundial de Fútbol y compras realizadas en plataformas de comercio electrónico.








