La iniciativa contempla que el FGS licite plazos fijos de largo plazo entre distintas entidades bancarias. De esta manera, los bancos competirían por los fondos ofreciendo diferentes rendimientos y el organismo previsional definiría las colocaciones a partir de las propuestas recibidas.
El Gobierno sostiene que la medida permitiría atender uno de los principales problemas del sistema financiero: la diferencia entre los plazos de los depósitos y los de los créditos hipotecarios. Mientras las hipotecas requieren financiamiento durante varios años, el fondeo disponible para los bancos se concentra actualmente en colocaciones de corto plazo.
Caputo planteó como ejemplo la posibilidad de que las entidades compitan por depósitos a dos o cinco años ofreciendo distintas tasas sobre UVA. La intención es que el FGS, por sus objetivos de largo plazo, pueda actuar como una fuente de financiamiento más estable para el sistema.
La utilización del fondo se encuentra contemplada dentro de los límites establecidos por la ley 24.241. La normativa permite destinar hasta el 30% del FGS a plazos fijos, con la posibilidad de ampliar ese porcentaje hasta el 40% cuando el excedente se destina a créditos o inversiones en economías regionales.
Actualmente, los plazos fijos representan el 1,6% del patrimonio del FGS medido en dólares. Ese segmento registró un aumento del 172,9% en lo que va del año. En tanto, el patrimonio total del fondo creció un 15,7% durante el último año y alcanzó los US$79.232 millones.
La mayor parte de los recursos del FGS está concentrada en operaciones de crédito público, que representan el 77,7% del total. Además, el fondo cuenta con un 14,3% de su capital en acciones y un 3,5% destinado a proyectos productivos y de infraestructura.
La propuesta del Gobierno también tiene impacto sobre la política de vivienda y la actividad económica. Una mayor disponibilidad de fondeo permitiría a los bancos ampliar la oferta de créditos hipotecarios y, según el planteo oficial, podría generar un efecto sobre la construcción y el empleo.
El sector de la construcción considera que el acceso a financiamiento de largo plazo podría contribuir a recuperar una actividad que todavía se encuentra un 20% por debajo de los niveles de 2023. En paralelo, desde el sistema bancario valoran la posibilidad de contar con recursos a plazos más extensos para ampliar el financiamiento destinado a viviendas.
Caputo, sin embargo, descartó que el FGS sea utilizado para comprar directamente las hipotecas de los particulares. La estrategia planteada por el Gobierno consiste en que el fondo genere fondeo para las entidades financieras mediante la licitación de depósitos de largo plazo.
La iniciativa se suma a la flexibilización del crédito en dólares para empresas y forma parte de las medidas con las que el Gobierno busca ampliar el acceso al financiamiento. Desde el Ejecutivo también sostienen que el desarrollo del crédito hipotecario podría tener un impacto sobre la actividad constructiva.
En esa línea, el secretario de Finanzas, Federico Furiase, sostuvo que las nuevas medidas facilitarán el financiamiento de la demanda de créditos hipotecarios y generarán un efecto multiplicador sobre la construcción.








