De confirmarse estas estimaciones, el aumento de precios de agosto mostraría una baja de hasta 0,5 puntos porcentuales respecto de julio, cuando el IPC registró una variación del 2,1%, y regresaría a niveles similares a los de junio de 2025.
Los relevamientos realizados durante el mes muestran una moderación especialmente marcada en alimentos y bebidas. El dato cobra relevancia después de que el IPC de julio estuviera condicionado por las vacaciones de invierno y por los aumentos registrados en categorías como recreación y cultura, además de restaurantes y hoteles.
Una de las mediciones privadas registró una variación de 0,3% en los precios de los alimentos durante la segunda semana de agosto y, a partir de ese comportamiento, proyectó una inflación general del 1,6%. La moderación del rubro alimenticio aparece como uno de los principales factores detrás de la revisión a la baja de las previsiones.
Otro relevamiento registró durante la tercera semana del mes un incremento de 0,5% en alimentos y bebidas, mientras que el promedio de las últimas cuatro semanas alcanzó el 1,7%. Dentro de ese período, las verduras acumularon una suba del 4,8% y pan y cereales avanzaron 2,2%. En cambio, las frutas aumentaron 0,9% y las carnes y derivados, 0,7%.
La estimación más elevada entre las mencionadas se ubica en 1,9%. Este cálculo contempla la posibilidad de que el resultado final sea incluso una décima menor. El relevamiento de alimentos correspondiente a las últimas cuatro semanas registra una variación del 2%, un factor que limita una proyección más baja debido al peso que tiene ese rubro dentro del IPC.
En ese escenario, el comportamiento de los precios estacionales podría contribuir a una desaceleración adicional. Se espera una menor presión de algunos componentes que habían registrado aumentos importantes durante julio, especialmente los vinculados con los gastos de turismo.
La posibilidad de que el IPC de agosto se ubique entre 1,6% y 1,9% implicaría una reducción de hasta medio punto respecto del 2,1% registrado en julio. También significaría retornar a niveles de inflación similares a los de mediados de 2025, antes de la aceleración observada posteriormente.
Desde el Gobierno atribuyen parte de la aceleración inflacionaria del último año al impacto político posterior al triunfo de La Libertad Avanza en las elecciones de la Ciudad de Buenos Aires. Según esa interpretación, la reacción al resultado electoral provocó una disminución de la demanda de dinero y un incremento de la cobertura cambiaria y de las tasas, generando una mayor presión sobre los precios.
El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, también manifestó expectativas favorables respecto de la evolución de la inflación de agosto. El funcionario sostuvo que las mediciones de alta frecuencia anticipan una tasa inferior a la de julio y también menor a la de junio, cuando se habían registrado niveles más bajos.
Bausili relacionó la moderación de los precios con la desaparición de algunas de las presiones que se habían registrado durante el primer trimestre del año. También señaló que la inflación de abril, mayo y junio había sido inferior a la observada entre octubre y marzo.
En cuanto a las expectativas del mercado, el titular del Banco Central mencionó proyecciones de una inflación anual del 30% para 2026 y del 20% para 2027.
El comportamiento de alimentos y bebidas se mantiene como uno de los principales factores para determinar la evolución del índice durante agosto. Mientras las verduras y los productos de panificación muestran mayores incrementos, las frutas y las carnes registran variaciones más moderadas.
En julio, el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) registró un aumento del 0,8%. El dato fue destacado por el Presidente, quien consideró que se encuentra en línea con su expectativa de que la inflación mayorista comenzaría a ubicarse en niveles cercanos a cero durante este período y que podría anticipar parte de la tendencia observada en los precios minoristas de agosto. El IPIM, sin embargo, no contempla los servicios.
El dato oficial del IPC de agosto será determinante para confirmar si las proyecciones privadas se cumplen. Por ahora, el rango de entre 1,6% y 1,9% se consolidó como el escenario de referencia entre analistas y funcionarios, a la espera de la publicación del resultado oficial.








