Este dilema planteado por Barclays señala que la combinación de ajuste fiscal, apertura comercial y un tipo de cambio real elevado podría complicar la recuperación de los sectores en competencia con importaciones y aquellos no directamente relacionados con el comercio exterior. “El umbral para un regreso a políticas macroeconómicas populistas en las elecciones de 2027 es alto”, advirtió Barclays, añadiendo que el mercado va incorporando cada vez más este riesgo, en un contexto donde disminuye la aprobación presidencial y cambian las preocupaciones principales de los electores.
El banco no prevé un escenario de devaluación ni plantea que el programa económico esté destinado al fracaso. Más bien, su advertencia se centra en la sostenibilidad de la actual combinación de políticas, buscando mantener el rumbo logrado hasta ahora.
Barclays estima que los salarios reales deberían comenzar a incrementarse gradualmente con una inflación cercana al 2% mensual. Sin embargo, el banco se mostró “escéptico” respecto a la viabilidad de esta mejora en un contexto de un tipo de cambio real elevado. La política fiscal restrictiva, unida a la liberalización del comercio, podría requerir una moneda más débil para revitalizar los sectores no transables y aquellos que compiten con productos importados.
En términos simples, un peso fuerte ayuda a moderar la inflación, pero al mismo tiempo intensifica la competencia externa, lo que afecta la rentabilidad, la producción y el empleo de diversas actividades locales. Este equilibrio se complica conforme la población deja de centrarse en los precios y comienza a evaluar el impacto del programa en su calidad de vida.
De acuerdo con el informe, la actividad económica en general presenta una imagen más favorable que la que se desprende del análisis sectorial. En junio, la economía creció un 0,8% con respecto al mes previo y un 2,7% interanual, mientras que el superávit comercial alcanzó los 2.115 millones de dólares en julio.
Sin embargo, Barclays destacó que, al excluir los sectores agrícola y minero, el Producto Bruto Interno (PBI) “se encuentra prácticamente en los niveles de noviembre de 2023, justo antes de la asunción de Milei”. Esta diferencia es significativa, ya que el crecimiento concentrado en actividades agrícolas y extractivas no necesariamente se traduce en una mejora inmediata del empleo urbano y los ingresos.
Adicionalmente, el banco presentó dos cifras que refuerzan su advertencia. Los salarios reales formales están un 6% por debajo del promedio del primer semestre de 2023, y el empleo formal ha caído un 4% comparado con el cuarto trimestre del mismo año. De este modo, el desafío del Gobierno se extiende más allá de garantizar la estabilidad nominal; también debe fomentar la recuperación en los sectores que emplean a una mayor parte de la población, los cuales enfrentan directamente los efectos de la apertura comercial y el actual nivel del dólar.
Barclays considera que la política económica de Milei está entrando en una segunda fase. Durante la primera etapa, la baja de la inflación proporcionó un notable beneficio político. El banco recordó que el oficialismo llegó a las elecciones legislativas de 2025 tras reducir la inflación desde aproximadamente 300% hasta cerca del 30% anual, un logro clave para sostener el apoyo electoral del Gobierno.
Sin embargo, la estabilización ahora es percibida como parte del entorno habitual. A medida que la inflación pierde protagonismo entre las preocupaciones de la población, el empleo y los salarios se vuelven aspectos más relevantes para los votantes. “El empleo y los salarios son ahora las principales preocupaciones de los votantes”, aseguró Barclays.
Esta transformación hace que la combinación de políticas sea más desafiante. El Gobierno necesita mantener la disciplina fiscal y prevenir un aumento inflacionario, pero también debe lograr que la desaceleración de precios se traduzca en mejoras visibles en el poder adquisitivo y el mercado laboral.
Añadiendo complejidad al contexto, se observa una erosión gradual del resultado fiscal, aunque Barclays aclara que aún se mantiene en niveles saludables, de acuerdo con JP Morgan. El superávit primario acumulado hasta julio alcanzó el 0,9% del PBI, en comparación con el 1,1% registrado en el mismo período de 2025. El gasto primario real se redujo un 3% interanual acumulado, mientras que los ingresos decrecieron un 5%.
Para el año 2026, Barclays proyecta un superávit primario equivalente al 1% del PBI. Dicha cifra estaría por debajo de la meta del 1,4% estipulada en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, aunque el banco considera que, aun así, sería compatible con una estabilización de la deuda pública en el mediano plazo. La disminución del margen fiscal subraya la importancia de la actividad económica; si esta no logra expandirse, la debilidad en la recaudación podría dificultar el mantenimiento del superávit sin implementar un ajuste más profundo en el gasto.







