A finales de agosto, los amantes de la astronomía podrán disfrutar de un interesante fenómeno: un eclipse lunar parcial visible desde varios puntos del planeta. Conocer el porqué de la coloración rojiza de la Luna y el mejor momento para presenciar este evento será crucial para quienes deseen apreciar las distintas fases que se desarrollarán en la última semana del mes. El jueves 27 y la madrugada del viernes 28 de agosto se llevará a cabo uno de los eventos astronómicos más esperados del año: un eclipse parcial lunar que podrá ser observado en su totalidad desde Argentina y gran parte de América. Además, será visible en áreas de África, Europa y la Antártida. Este eclipse se manifestará en varias fases, comenzando desde que la Luna empiece a ocultarse hasta que se concluya el fenómeno. Para su observación, se deberá tener en cuenta el siguiente cronograma: 22:23 horas: inicio de la fase penumbral, que presenta un cambio tenue e imperceptible a simple vista. 23:33 horas: inicio de la fase de umbra, momento en que la Luna entra en la sombra más oscura de la Tierra. 01:12 horas: punto máximo del eclipse, donde el 94% del disco lunar será cubierto en Buenos Aires. 02:50 horas: fin de la fase parcial y transición hacia la etapa penumbral final. 04:01 horas: salida de penumbra. El fenómeno del 27 de agosto será un profundo eclipse parcial lunar, que ocurre cuando la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna, proyectando su sombra sobre este último. Durante el momento máximo del eclipse, se podrá observar una ligera tonalidad rojiza o anaranjada en la superficie lunar. Según información del Planetario Galileo Galilei, esto sucede ya que “parte de la luz del Sol atraviesa la atmósfera terrestre antes de llegar a la Luna”. En su trayecto, la atmósfera filtra y dispersa las longitudes de onda más cortas de la luz, permitiendo que los tonos rojizos predominen. Este efecto es conocido como “Luna de sangre”, aunque se clasifica técnicamente como un eclipse parcial dado que no hay ocultación total del disco lunar. En cuanto a su duración, el fenómeno completo se extenderá por 3 horas y 18 minutos, sin incluir la fase penumbral. Si se toma en cuenta esta última, el evento durará un total de 5 horas y 38 minutos. Los eclipses lunares, a diferencia de los solares que ocurren cuando la Luna se interpone entre el Sol y la Tierra, tienen lugar cuando la Tierra se sitúa entre ambos astros, proyectando su sombra sobre el satélite natural. Los eclipses lunares se clasifican en tres tipos: el total, que ocurre cuando la Luna y el Sol están en lados opuestos de la Tierra; el parcial, en el que solo una parte de la Luna se encuentra en la sombra; y el penumbral, que sucede cuando la Luna atraviesa la sombra penumbral de la Tierra, siendo mucho más tenue y difícilmente detectable. Para observar el eclipse en Argentina, se recomienda tener en cuenta su accesibilidad. Según lo señalado por un divulgador científico del Planetario Galileo Galilei, es posible seguir el fenómeno a simple vista: “Los eclipses de Luna no representan ningún daño para la vista del ser humano. Si el cielo está despejado, cualquiera puede observarlo desde su casa o en la calle”. Aunque no es necesario un equipamiento sofisticado, el uso de binoculares o telescopios básicos puede mejorar la experiencia al permitir apreciar detalles de los cráteres durante el oscurecimiento. Para obtener una mejor visualización, se aconseja buscar lugares alejados de la contaminación lumínica. El Planetario Galileo Galilei llevará a cabo el 27 de agosto a las 23 horas una actividad gratuita para disfrutar de este eclipse. El evento contará con 10 telescopios supervisados por divulgadores, una “estación accesible” con telescopios para personas con discapacidad, y música en vivo, todo bajo un orden de llegada. En caso de mal tiempo, la actividad se suspenderá, salvo si hay escasa nubosidad, lo que permitirá la observación de la Luna rojiza.








