La propuesta se basa en una regla sencilla que incluye tres pasos para lograr diferentes niveles con almohadas de tamaños específicos que garantizarán una presentación visual atractiva. Asimismo, ofrece un consejo adicional: agregar una manta en los pies de la cama.
El primer paso consiste en colocar las almohadas, que actuarán como la base visual. Estas deben medir 70×40, aunque su tamaño puede variar según el ancho de la cama. Deben apoyarse contra el cabecero y disponerse de forma diagonal para sostener los demás almohadones.
A continuación, deben colocarse dos almohadones de 50×50 centímetros, preferiblemente de un diseño liso y en tonos suaves, que aportarán volumen al conjunto. Por último, se recomienda añadir un almohadón de 50×30 al frente, el cual proporcionará un toque de color y se convertirá en el principal atractivo visual al entrar en la habitación.
La manta que se añade a los pies debe ser del mismo color que el último almohadón, creando así un equilibrio cromático. Esta combinación será lo primero que se perciba al ingresar al espacio, además de evitar que una parte de la cama quede vacía.
Un desafío común para algunas personas es la distribución del espacio en una habitación que puede parecer pequeña y dominada por la cama. Sin embargo, existen trucos visuales que ayudan a que el ambiente se vea más amplio.
Uno de ellos se relaciona con el uso del color: los tonos claros reflejan y amplifican la luz, por lo que emplearlos en las paredes, muebles o accesorios como los almohadones puede dar una sensación de mayor espacio. Aunque el blanco y el gris son las opciones más comunes, la variedad de colores actuales permite innovar.
La iluminación también juega un papel esencial. Es recomendable no bloquear las ventanas para permitir la entrada de luz natural, utilizando cortinas claras que faciliten su paso. Además, la iluminación artificial es fundamental; se sugiere incorporar una lámpara cerca de la cama y otra en un rincón de la habitación, complementarias a las luces de techo.
La distribución y el aprovechamiento del espacio son aspectos cruciales: la cama debería ser el punto focal, aunque no necesariamente en el centro, ya que puede situarse cerca de una pared para maximizar la zona abierta.
Para complementar, se aconseja elegir muebles funcionales que ofrezcan almacenamiento, como los que cuentan con cajones debajo de la cama. La mesa de luz, aunque es un accesorio común, debe ser evaluada por el espacio que ocupa. Actualmente, hay modelos elevados que permiten utilizar la parte inferior para otros fines.
En relación con la decoración, es aconsejable mantener el suelo despejado, evitando alfombras que obstruyan su visibilidad. Lo mismo aplica para las paredes: si se desea añadir objetos decorativos como cuadros, es preferible agruparlos en un área específica, en lugar de dispersarlos a lo largo del espacio.
Finalmente, en cuanto a la ropa de cama y las cortinas, se recomienda utilizar materiales como el algodón y el lino, que ofrecen una estética ligera. Un espejo puede ser otro excelente complemento decorativo, ya que proporciona una sensación de profundidad y refleja la luz, pero debe colocarse de manera que apunte hacia un área amplia.








