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Balances del primer semestre: las empresas mejoraron su rentabilidad, pero la recuperación fue dispar

18 septiembre, 2026
in Economía
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Los balances correspondientes al primer semestre de 2026 muestran una mejora en los principales indicadores de las empresas que cotizan en la Bolsa y Mercados Argentinos (BYMA), aunque los resultados presentan diferencias importantes según la actividad. El desempeño agregado refleja una recuperación parcial, con mayor impulso en los sectores vinculados con la energía y el petróleo y gas.

El relevamiento sobre 66 compañías líderes cotizantes registró un aumento interanual del 34% en las ventas durante los primeros seis meses del año. Al mismo tiempo, el resultado operativo sobre ventas pasó del 12% al 24%, mientras que el resultado neto sobre ventas avanzó del 5% al 16%.

La evolución también se observó en varios indicadores financieros. La liquidez corriente pasó de 1,01 a 1,12 y la liquidez ácida aumentó de 0,82 a 0,93. La deuda financiera relativa se redujo de 497 a 406 días de ventas y la relación entre deuda financiera y activos bajó del 27% al 26%. También se acortaron los plazos de inventarios, de 80 a 62 días, y el ciclo comercial, de 836 a 679 días.

Sin embargo, los resultados generales no reflejan de manera uniforme la situación de todas las actividades. La mejora estuvo concentrada principalmente en electricidad y petróleo y gas, mientras que distintas ramas industriales y de servicios todavía presentan dificultades.

El sector eléctrico fue uno de los que mostró una evolución más marcada. Sus ventas aumentaron 55% interanual y el resultado neto sobre ventas pasó del 18% al 21%. La liquidez también mejoró, de 0,79 a 1,08, mientras que el ciclo comercial se redujo.

Dentro de esa actividad también hubo diferencias. La generación eléctrica registró un incremento del 79% en las ventas y triplicó su rentabilidad neta. La distribución, en cambio, presentó un deterioro operativo, mientras que el transporte mantuvo márgenes elevados y una baja exposición al endeudamiento. La deuda financiera del sector eléctrico aumentó 53%, aunque el nivel de apalancamiento se mantuvo dentro de parámetros controlados.

Petróleo y gas fue otro de los principales impulsores de los resultados. En este sector, las ventas crecieron 44% y el resultado neto sobre ventas pasó del 4% en el primer semestre de 2025 al 18% en el mismo período de 2026.

La mejora estuvo acompañada por un fortalecimiento de la liquidez y la solvencia, que alcanzaron 1,10 y 1,74, respectivamente. A su vez, la deuda financiera relativa cayó de 618 a 446 días de ventas, con predominio del financiamiento de largo plazo.

En upstream, la rentabilidad neta llegó al 18% y se produjo un desapalancamiento relativo. Midstream conservó márgenes elevados y una posición de solvencia sólida, mientras que downstream mantuvo una situación estable y registró un nivel de inversión reducido.

La construcción y el sector inmobiliario también mejoraron sus márgenes, aunque con un crecimiento mucho más limitado de las ventas. La facturación avanzó apenas 4%, pero el resultado neto sobre ventas pasó del 11% al 25%. La liquidez y la solvencia permanecieron estables y la deuda financiera mostró una leve reducción.

Dentro de esta actividad, las desarrolladoras inmobiliarias tuvieron una incidencia importante en la mejora, con márgenes netos que llegaron al 57% sobre ventas.

La situación fue diferente en los sectores industriales. En insumos difundidos, las ventas se contrajeron 24% durante el primer semestre. Si bien las pérdidas se redujeron, con el resultado operativo pasando de -22% a -14% y el resultado neto de -27% a -13%, la actividad continuó mostrando resultados negativos.

La reducción de la carga financiera contribuyó a contener las pérdidas, aunque la deuda financiera aumentó de 277 a 431 días de ventas. También se registraron diferencias entre las compañías del sector: algunas redujeron sus pérdidas, mientras que otras las profundizaron.

En agroindustria, las ventas crecieron 7% y el resultado neto sobre ventas pasó del 3% al 4%. Sin embargo, se produjo una mayor inmovilización de capital. La liquidez corriente tuvo una mejora leve, pero la liquidez ácida cayó de 0,79 a 0,69 debido a la acumulación de inventarios. Esto extendió el período de permanencia de los stocks y aumentó las necesidades de capital de trabajo.

El sector alimenticio mostró una recuperación de la rentabilidad sin un crecimiento de la facturación. Las ventas disminuyeron 4,5%, pero el resultado neto sobre ventas pasó de -5% a 4%. También mejoró la liquidez y la deuda financiera se redujo de 277 a 245 días de ventas, con mayor participación del financiamiento de largo plazo.

El ciclo comercial, en cambio, tuvo un leve incremento, asociado a una mayor acumulación de stocks en un contexto de demanda interna todavía débil.

En el sector agropecuario, las ventas crecieron 14%, aunque los márgenes se redujeron. El margen bruto pasó del 18% al 15% y el resultado neto sobre ventas cayó hasta el 6%. Si bien la liquidez mejoró, la deuda financiera aumentó tanto en términos absolutos como relativos y también creció la proporción correspondiente al corto plazo.

El análisis muestra que la mayoría de los sectores conserva o mejora su rentabilidad neta y registra resultados positivos. Entre las excepciones aparecen las autopistas concesionadas, que pasaron a presentar rentabilidad negativa, e insumos difundidos, que continúa con indicadores en terreno negativo.

El financiamiento continúa siendo otro de los puntos de atención. En la mayoría de las actividades, la deuda financiera de corto plazo representa más del 40% del total, lo que mantiene la necesidad de generar flujo de caja suficiente para afrontar esos compromisos.

En conjunto, los balances del primer semestre muestran una mejora en los márgenes, la rentabilidad y distintos indicadores financieros, con especial intensidad entre las empresas vinculadas con la energía y el petróleo. Al mismo tiempo, parte de la industria y algunos servicios todavía reflejan dificultades asociadas con la demanda interna, el nivel de actividad y las condiciones de financiamiento.

El relevamiento está basado exclusivamente en empresas que cotizan en BYMA, por lo que no pretende representar al conjunto del empresariado argentino. El análisis considera, no obstante, que los estados contables de compañías líderes pueden servir como referencia para observar tendencias de la actividad económica, dado que los problemas que atraviesan grandes empresas pueden anticipar o profundizar dificultades en otros sectores productivos.

De esta manera, los resultados de la primera mitad de 2026 combinan una mejora agregada de la rentabilidad y de la posición financiera con un escenario todavía heterogéneo. El mayor dinamismo se concentra en las actividades relacionadas con la energía, mientras que determinados sectores industriales y de servicios continúan mostrando resultados que reflejan las dificultades que persisten en la recuperación.

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El relevamiento sobre 66 compañías líderes cotizantes registró un aumento interanual del 34% en las ventas durante los primeros seis meses del año. Al mismo tiempo, el resultado operativo sobre ventas pasó del 12% al 24%, mientras que el resultado neto sobre ventas avanzó del 5% al 16%.

La evolución también se observó en varios indicadores financieros. La liquidez corriente pasó de 1,01 a 1,12 y la liquidez ácida aumentó de 0,82 a 0,93. La deuda financiera relativa se redujo de 497 a 406 días de ventas y la relación entre deuda financiera y activos bajó del 27% al 26%. También se acortaron los plazos de inventarios, de 80 a 62 días, y el ciclo comercial, de 836 a 679 días.

Sin embargo, los resultados generales no reflejan de manera uniforme la situación de todas las actividades. La mejora estuvo concentrada principalmente en electricidad y petróleo y gas, mientras que distintas ramas industriales y de servicios todavía presentan dificultades.

El sector eléctrico fue uno de los que mostró una evolución más marcada. Sus ventas aumentaron 55% interanual y el resultado neto sobre ventas pasó del 18% al 21%. La liquidez también mejoró, de 0,79 a 1,08, mientras que el ciclo comercial se redujo.

Dentro de esa actividad también hubo diferencias. La generación eléctrica registró un incremento del 79% en las ventas y triplicó su rentabilidad neta. La distribución, en cambio, presentó un deterioro operativo, mientras que el transporte mantuvo márgenes elevados y una baja exposición al endeudamiento. La deuda financiera del sector eléctrico aumentó 53%, aunque el nivel de apalancamiento se mantuvo dentro de parámetros controlados.

Petróleo y gas fue otro de los principales impulsores de los resultados. En este sector, las ventas crecieron 44% y el resultado neto sobre ventas pasó del 4% en el primer semestre de 2025 al 18% en el mismo período de 2026.

La mejora estuvo acompañada por un fortalecimiento de la liquidez y la solvencia, que alcanzaron 1,10 y 1,74, respectivamente. A su vez, la deuda financiera relativa cayó de 618 a 446 días de ventas, con predominio del financiamiento de largo plazo.

En upstream, la rentabilidad neta llegó al 18% y se produjo un desapalancamiento relativo. Midstream conservó márgenes elevados y una posición de solvencia sólida, mientras que downstream mantuvo una situación estable y registró un nivel de inversión reducido.

La construcción y el sector inmobiliario también mejoraron sus márgenes, aunque con un crecimiento mucho más limitado de las ventas. La facturación avanzó apenas 4%, pero el resultado neto sobre ventas pasó del 11% al 25%. La liquidez y la solvencia permanecieron estables y la deuda financiera mostró una leve reducción.

Dentro de esta actividad, las desarrolladoras inmobiliarias tuvieron una incidencia importante en la mejora, con márgenes netos que llegaron al 57% sobre ventas.

La situación fue diferente en los sectores industriales. En insumos difundidos, las ventas se contrajeron 24% durante el primer semestre. Si bien las pérdidas se redujeron, con el resultado operativo pasando de -22% a -14% y el resultado neto de -27% a -13%, la actividad continuó mostrando resultados negativos.

La reducción de la carga financiera contribuyó a contener las pérdidas, aunque la deuda financiera aumentó de 277 a 431 días de ventas. También se registraron diferencias entre las compañías del sector: algunas redujeron sus pérdidas, mientras que otras las profundizaron.

En agroindustria, las ventas crecieron 7% y el resultado neto sobre ventas pasó del 3% al 4%. Sin embargo, se produjo una mayor inmovilización de capital. La liquidez corriente tuvo una mejora leve, pero la liquidez ácida cayó de 0,79 a 0,69 debido a la acumulación de inventarios. Esto extendió el período de permanencia de los stocks y aumentó las necesidades de capital de trabajo.

El sector alimenticio mostró una recuperación de la rentabilidad sin un crecimiento de la facturación. Las ventas disminuyeron 4,5%, pero el resultado neto sobre ventas pasó de -5% a 4%. También mejoró la liquidez y la deuda financiera se redujo de 277 a 245 días de ventas, con mayor participación del financiamiento de largo plazo.

El ciclo comercial, en cambio, tuvo un leve incremento, asociado a una mayor acumulación de stocks en un contexto de demanda interna todavía débil.

En el sector agropecuario, las ventas crecieron 14%, aunque los márgenes se redujeron. El margen bruto pasó del 18% al 15% y el resultado neto sobre ventas cayó hasta el 6%. Si bien la liquidez mejoró, la deuda financiera aumentó tanto en términos absolutos como relativos y también creció la proporción correspondiente al corto plazo.

El análisis muestra que la mayoría de los sectores conserva o mejora su rentabilidad neta y registra resultados positivos. Entre las excepciones aparecen las autopistas concesionadas, que pasaron a presentar rentabilidad negativa, e insumos difundidos, que continúa con indicadores en terreno negativo.

El financiamiento continúa siendo otro de los puntos de atención. En la mayoría de las actividades, la deuda financiera de corto plazo representa más del 40% del total, lo que mantiene la necesidad de generar flujo de caja suficiente para afrontar esos compromisos.

En conjunto, los balances del primer semestre muestran una mejora en los márgenes, la rentabilidad y distintos indicadores financieros, con especial intensidad entre las empresas vinculadas con la energía y el petróleo. Al mismo tiempo, parte de la industria y algunos servicios todavía reflejan dificultades asociadas con la demanda interna, el nivel de actividad y las condiciones de financiamiento.

El relevamiento está basado exclusivamente en empresas que cotizan en BYMA, por lo que no pretende representar al conjunto del empresariado argentino. El análisis considera, no obstante, que los estados contables de compañías líderes pueden servir como referencia para observar tendencias de la actividad económica, dado que los problemas que atraviesan grandes empresas pueden anticipar o profundizar dificultades en otros sectores productivos.

De esta manera, los resultados de la primera mitad de 2026 combinan una mejora agregada de la rentabilidad y de la posición financiera con un escenario todavía heterogéneo. El mayor dinamismo se concentra en las actividades relacionadas con la energía, mientras que determinados sectores industriales y de servicios continúan mostrando resultados que reflejan las dificultades que persisten en la recuperación.
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