El proyecto contempla un superávit primario equivalente al 1,3% del PBI y un resultado financiero positivo del 0,2%. Según explicó el funcionario, las previsiones implican que los ingresos del Estado serán superiores a sus gastos y representan un compromiso del Gobierno con el equilibrio de las cuentas públicas.
En materia de financiamiento, Furiase aseguró que las necesidades correspondientes a este año y al próximo están cubiertas sin que sea necesario recurrir a los mercados internacionales. También señaló que aproximadamente la mitad de los vencimientos de deuda en pesos quedará concentrada después de octubre de 2027.
El funcionario evitó involucrarse en las discusiones políticas vinculadas con la Asignación Universal por Hijo y las políticas relacionadas con discapacidad. Explicó que prefiere concentrarse en las variables económicas y mantener al margen de su exposición las cuestiones que considera atravesadas por la discusión política.
Uno de los puntos centrales de su exposición fue el mercado cambiario. El proyecto presupuestario contempla un tipo de cambio de $1.847,60 para diciembre de 2027 y un promedio anual de $1.728. Frente a las críticas que plantean la existencia de un atraso cambiario, Furiase rechazó esa interpretación y destacó la intervención del Banco Central en el mercado.
Según indicó, la autoridad monetaria acumuló compras por más de US$14.200 millones durante el año y sostuvo que, sin esas operaciones, el valor del dólar habría sido inferior.
El secretario también puso el foco en el frente externo. Mencionó un superávit comercial estimado en US$23.700 millones y destacó el aporte de actividades como la agroindustria, los servicios y las pequeñas y medianas empresas.
A su vez, resaltó el avance de los proyectos incluidos en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). De acuerdo con sus cifras, existen proyectos aprobados por unos US$50.000 millones y otros US$160.000 millones que todavía esperan aprobación. Para 2030, además, anticipó un superávit de US$50.000 millones en los sectores energético y minero.
Furiase vinculó la política cambiaria con el objetivo de reducir la inflación y sostuvo que una devaluación tendría efectos sobre los precios y los niveles de pobreza. En ese sentido, enumeró la reducción de impuestos, la baja de la inflación, el menor costo financiero, la disminución del riesgo país y las mejoras de productividad como elementos necesarios para sostener la competitividad.
De cara a 2027, el funcionario sostuvo que el Gobierno espera atravesar el período sin los niveles de volatilidad que contemplan algunos escenarios. Para fundamentar esa expectativa, destacó la evolución de las cuentas fiscales desde el comienzo de la actual administración.
Según sus datos, durante el primer mes de gestión se produjo una reducción de cinco puntos del déficit fiscal del Tesoro, mientras que seis meses después la disminución del déficit cuasifiscal del Banco Central alcanzó diez puntos del PBI.
El secretario también rechazó la idea de que la mejora de las variables macroeconómicas no se haya trasladado a los ingresos. Como referencia, señaló que los salarios reales de los trabajadores registrados del sector privado aumentaron nueve puntos porcentuales respecto de 2023.
Finalmente, Furiase sostuvo que el objetivo central del Gobierno continúa siendo reducir la inflación y la pobreza, con el equilibrio fiscal como uno de los pilares del programa económico. En esa estrategia también ubicó una mayor participación del crédito privado y el crecimiento de la inversión como factores vinculados con la evolución de la actividad.








