La resolución fue adoptada por el juez Civil y Comercial de Reconquista, Fabián Lorenzini, quien estableció una serie de condiciones para el financiamiento y dispuso que la empresa presente informes periódicos sobre el destino de los fondos.
Como garantía, Vicentin podrá entregar en prenda 219.004.270 acciones de Renova, equivalentes al 8,33% del capital social y de los votos de esa compañía. La empresa conservará la mayoría de su participación en Renova y, mientras se mantenga la garantía, conservará también los derechos de voto y el cobro de dividendos correspondientes a esas acciones.
El crédito tendrá como objetivo principal cubrir necesidades operativas, entre ellas la compra de granos, insumos y servicios de logística. Vicentin también podrá utilizar la línea como respaldo ante eventuales necesidades financieras vinculadas con su actividad agroindustrial.
El acuerdo contempla una tasa equivalente a la SOFR Overnight más 2,5% anual. Aunque la operación está denominada en dólares, los desembolsos y las devoluciones se realizarán en pesos, tomando como referencia el tipo de cambio oficial fijado por el Banco Central.
Se trata de una línea rotativa que podrá utilizarse, cancelarse y volver a utilizarse dentro del límite autorizado. Vicentin no estará obligada a disponer de los US$50 millones en su totalidad y el vencimiento final de la operación está establecido para el 31 de diciembre de 2031.
La compañía deberá informar antes del 30 de septiembre de cada año cuánto dinero estima utilizar durante el período siguiente. De esta manera, las comisiones vinculadas con los fondos no utilizados no se calcularán necesariamente sobre el total disponible. El acuerdo contempla además comisiones de otorgamiento y por los montos que permanezcan sin utilizar.
El Comité Definitivo de Acreedores había cuestionado la operación y manifestado su oposición al acuerdo. Entre sus observaciones, señaló los costos que podría generar la línea aun cuando Vicentin no utilizara los fondos y planteó dudas sobre la definición inicial del monto a solicitar y su destino. También cuestionó que las acciones de Renova fueran utilizadas como garantía.
La Sindicatura, en cambio, consideró necesario que Vicentin accediera a financiamiento para sostener sus operaciones. En ese sentido, recordó que el plan de negocios presentado durante el proceso de salvataje había estimado un faltante de caja de US$122,5 millones.
Al fundamentar su decisión, Lorenzini consideró razonable la solicitud de la empresa y destacó las condiciones de la tasa, el destino del financiamiento y la preservación de la participación mayoritaria de Vicentin en Renova. También señaló la importancia de contar con recursos para la reactivación de la compañía y de otorgarle previsibilidad durante esta etapa.
El magistrado también sostuvo que las empresas que atraviesan un concurso preventivo suelen enfrentar dificultades para recuperar el acceso al crédito, situación que puede generar una nueva crisis y comprometer la continuidad de compañías que todavía se encuentran operativas.
En paralelo, Grassi SA asumirá el compromiso de responder por el crédito en caso de que Vicentin no pueda afrontar sus obligaciones. La utilización de una parte de las acciones de Renova como respaldo fue considerada razonable en función de que la agroexportadora conservará la mayor parte de su participación.
Durante la vigencia de la garantía, Bunge no podrá ejercer los derechos de voto ni cobrar los dividendos correspondientes a las acciones entregadas en prenda. Esos dividendos continuarán ingresando al patrimonio de Vicentin y podrán contribuir al cumplimiento del acuerdo con sus acreedores.
Además, la empresa deberá presentar informes trimestrales sobre los fondos recibidos y el destino que les haya dado. El Comité de Acreedores podrá, a su vez, proponer un mecanismo específico para supervisar el funcionamiento de la operación.








