La explicación más común se basa en la interacción de la luz con el agua y el plástico. Sin embargo, la efectividad de este método no ha sido comprobada de forma concluyente. La evidencia científica existente se ha enfocado principalmente en las moscas.
La teoría que respalda este método sugiere que el agua en una bolsa transparente altera el paso de la luz y genera reflejos. Estos efectos se modifican continuamente cuando el viento mueve la bolsa.
Respecto a las moscas domésticas, al menos un estudio realizado en Brasil examinó específicamente este fenómeno. Los investigadores hallaron que las bolsas con agua podían tener un efecto repelente sobre las moscas, aunque la eficacia dependía de las condiciones del experimento.
No obstante, una revisión científica sobre alternativas para el control de moscas concluyó que aún no hay datos definitivos que respalden la eficacia de las bolsas con agua. Además, se indicó que las explicaciones acerca de la refracción de la luz requieren más investigación.
Por lo tanto, no se puede garantizar que una bolsa de agua impedirá la presencia de moscas o aves en un balcón.
La preparación de este recurso es sencilla y no implica el uso de productos químicos. Para probar esta técnica, solo se necesita:
El procedimiento consiste en llenar una bolsa con agua, cerrarla correctamente y colgarla en un lugar del balcón que esté expuesto a la luz y pueda moverse levemente con el viento.
Es crucial asegurarse de que la bolsa esté bien sujeta, especialmente en balcones altos, para evitar que se caiga.
Este truco es habitual en espacios donde se busca disminuir la presencia de aves o insectos en exteriores. En el caso de las aves, muchas personas colocan estas bolsas cerca de las áreas donde las palomas suelen posarse, con la idea de que los reflejos y el movimiento resulten incómodos para los animales.








