El incidente ocurrió a los 23 minutos del segundo tiempo, cuando se señaló una falta tras una dura entrada de un jugador de San Miguel a un rival en la zona de los laterales. En ese momento, otro futbolista del mismo equipo se acercó al asistente y lo agredió en la cara.
Como consecuencia, el juez de línea se desplomó en el campo de juego, lo que llevó al árbitro principal a tomar una decisión drástica: el partido debía ser suspendido.
El árbitro manifestó su pesar por lo sucedido, enfatizando que ningún error arbitral puede justificar una agresión. Aclaró además que Valles recibió un fuerte golpe y quedaba afectado por el ataque.
“Tratamos de que la gente venga a disfrutar, este tipo de cosas no deberían suceder más. Nosotros venimos a trabajar, aunque tengamos un error, que puede ser involuntario, no justifica ninguna acción física. Pasamos un mal momento y está bastante golpeado. Lamentamos mucho lo que pasó”, comentó el árbitro.
El episodio generó una rápida condena por parte de ambos clubes. Racing expresó su rechazo a la agresión y brindó apoyo al asistente, exigiendo que no se repitan estas conductas en el ámbito deportivo.
“Racing Club Senior repudia totalmente todo este tipo de agresiones, cansado ya de que los equipos vengan al predio Tita Mattiussi a querer ganar los partidos de guapos. Nuestra solidaridad y apoyo para que estas cosas no vuelvan a pasar nunca más”, señalaron desde la institución.
Por su parte, San Miguel también hizo público un comunicado diciendo: “Queremos expresar nuestras más sinceras disculpas por lo sucedido y, especialmente, por la reacción que tuvo uno de nuestros jugadores hacia el juez de línea. El propio jugador es el primero en reconocer su error y se encuentra profundamente arrepentido. El fútbol es una fiesta, un espacio de encuentro y de unión. Nunca debe convertirse en un lugar de violencia u odio”.
La situación ahora está en manos del Tribunal de Disciplina, que se encargará de evaluar lo sucedido y establecer las sanciones correspondientes.
El encuentro, que estaba a poco más de 20 minutos de su conclusión, quedó interrumpido con un empate 3-3 en el marcador, un resultado que pasó a un segundo plano tras la lamentable agresión que forzó el final anticipado del partido.








