Rolón subrayó que el miedo a estar solo se convierte en un factor crucial que lleva a muchos a mantener lazos perjudiciales, olvidando que la soledad es una condición inherente a la humanidad. “Nos acostumbramos y terminamos en el amor transitando sin rueda de auxilio, sin matafuegos, con el vehículo del amor un poco averiado”, aseguró, y aclaró que este temor es lo que impulsa a las personas a aferrarse a sus relaciones.
“El miedo a la soledad es intrínseco al ser humano, porque también en esos momentos en los que uno se puede resguardar, hasta abrazando a la persona que ama, después de un tiempo se siente que se ha calmado, pero sigue esa soledad que te recorre”, detalló.
El especialista también reflexionó sobre las complejidades del comportamiento humano, poniendo énfasis en la incomodidad como un elemento fundamental para quienes buscan profundizar en su propia subjetividad. “El deseo te incomoda porque te señala la falta. Se desea lo que no se tiene”, afirmó.
En esta línea, comparó el deseo con una luz que indica lo que falta: “El deseo va a ser ese foco de luz que te ilumina, ni más ni menos, ese lugar donde hay algo que te falta. Entonces ya de por sí es incómodo”.
“Vas a empezar a caminar alrededor de eso que te falta, buscándole algunos semblantes. Un amor, un libro, un éxito, un programa de televisión, un trabajo, un hijo. Lo que desees son todos nobles intentos de llenar un vacío imposible de ser llenado”, continuó, enfatizando que convivir con la falta es parte de la experiencia humana.
“Eso es ser un ser humano; es vivir con el sentimiento trágico de la vida, que sé que me voy a morir, sé que todos los que amo se van a morir, sé que todo lo que amo en algún momento no estará. Tengo que vivir con eso, sabiéndolo”, concluyó.








