El mandatario bonaerense interpretó el desenlace como una señal de rechazo a las políticas económicas del presidente Javier Milei y a los intentos de presentar su programa de ajuste como un modelo exitoso para otros países. En ese sentido, cuestionó el uso de la llamada motosierra como símbolo de esas políticas y señaló que su difusión también busca instalar esa experiencia en otros escenarios internacionales.
Al analizar el desempeño electoral de Lula, Kicillof destacó su capacidad para modificar la estrategia de campaña y mejorar la comunicación con la sociedad. Según planteó, esos cambios contribuyeron a generar una movilización que permitió revertir un panorama que parecía adverso.
Para el gobernador, el resultado también demuestra que el electorado brasileño no estaba condenado a elegir una alternativa de ultraderecha. En esa línea, advirtió que una eventual victoria de Flávio Bolsonaro habría modificado considerablemente el contexto regional y las perspectivas políticas de la Argentina para el próximo año.
Kicillof también cuestionó la intervención de Estados Unidos en la campaña brasileña y sostuvo que existieron intentos de influir en la decisión de los votantes mediante distintos recursos. En su análisis, esas acciones, que vinculó tanto con Donald Trump como con Milei, no alcanzaron el objetivo buscado.
Al referirse a las enseñanzas que el resultado podría dejar para el peronismo, el gobernador puso el acento en la determinación política de Lula y en su vínculo con la sociedad. Consideró que la convicción del dirigente brasileño y su capacidad para transmitir un mensaje conectado con las demandas populares fueron elementos centrales para alcanzar la victoria.
El mandatario bonaerense también cuestionó la postura de Milei frente al resultado electoral y señaló que el Presidente argentino todavía no había reconocido el triunfo de Lula, una actitud que contrastó con la de otros mandatarios de la región.
Con el 99,83% de las mesas escrutadas, Lula obtuvo el 51,76% de los votos, frente al 48,24% alcanzado por Flávio Bolsonaro. De esta manera, el dirigente del Partido de los Trabajadores consiguió la reelección para un cuarto mandato, luego de haber gobernado Brasil entre 2003 y 2010 y regresar a la Presidencia en enero de 2023.
El resultado consolidó una remontada respecto de la primera vuelta electoral del 4 de octubre, cuando Flávio Bolsonaro había obtenido el 47,03% de los votos válidos, frente al 45,16% de Lula.
La jornada estuvo marcada, además, por una decisión excepcional del Supremo Tribunal Federal, que extendió el horario de votación hasta las 19, cuando originalmente debía finalizar a las 17. La medida respondió a reclamos de ambas campañas por las dificultades que enfrentaban algunos ciudadanos para llegar a los centros electorales.








