De acuerdo con datos del Banco Central, los saldos irregulares correspondientes a los préstamos a hogares se redujeron 1,1% en términos reales durante agosto. La baja se produjo mientras el crédito total destinado a las familias prácticamente se mantuvo estable, con un crecimiento real mensual de apenas 0,1%.
La disminución de los saldos en mora fue la primera registrada en términos reales en dos años. Sin embargo, el nivel actual continúa muy por encima del observado en períodos anteriores. En octubre de 2024, la morosidad de las familias se ubicaba en 2,5%, mientras que la irregularidad del conjunto del sector privado alcanzaba entonces el 1,5%.
En el caso del sector privado no financiero en general, el índice de morosidad permaneció sin cambios en agosto y se ubicó en 7,7%.
La evolución tampoco fue homogénea entre las entidades bancarias. En 17 de las principales 30 instituciones financieras analizadas según el volumen de crédito otorgado a hogares, el ratio de mora aumentó en agosto respecto de julio.
El comportamiento de las empresas fue diferente al de las familias. El nivel de incumplimiento empresarial pasó del 3,6% en julio al 3,8% en agosto, lo que reflejó un nuevo incremento de la mora en ese segmento.
El deterioro fue todavía más marcado en los créditos otorgados por proveedores no financieros. Este tipo de financiamiento acumuló 21 meses consecutivos de aumento de la morosidad y llegó en agosto a un récord del 33,9%. Este segmento representa el 17% del financiamiento total destinado a los hogares.
Entre los elementos que podrían anticipar una mejora gradual de los indicadores aparecen las refinanciaciones. El saldo de los créditos refinanciados por las familias alcanzó un máximo y representó el 3,8% del total de su financiamiento, con más de $2,7 billones en deudas reestructuradas. En las empresas, el porcentaje llegó al 0,8%.
El efecto de estas refinanciaciones sobre las estadísticas de morosidad no es inmediato. La regularización de un deudor puede demorar entre dos y ocho meses, dependiendo del nivel de atraso registrado. Por ese motivo, la evolución de los próximos períodos permitirá observar con mayor claridad cuánto impacto tienen estas operaciones sobre los niveles de irregularidad.
Otro indicador que mostró una mejora fue el correspondiente a las deudas con atrasos de hasta 90 días. En agosto, este segmento descendió al 2,7%, su nivel más bajo desde agosto de 2025.
Este indicador tiene relevancia para la evolución futura de la morosidad porque históricamente anticipó los movimientos del nivel general de incumplimiento. Su descenso, junto con la reducción de los saldos irregulares de las familias y el aumento de las refinanciaciones, aparece como uno de los datos a seguir en las próximas mediciones.








