En este marco, el comunicado señala que “el 15 de julio de 2026 será recordado como un hito lamentable” en las relaciones entre ambos países, en referencia a los aranceles implementados bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974.
A través de su cuenta oficial en X, Lula da Silva afirmó que “no hay justificación para medidas unilaterales contra nuestro país. Según estadísticas del propio gobierno estadounidense, en los últimos 15 años, Estados Unidos acumuló un superávit de bienes y servicios con Brasil de 424.500 millones de dólares”.
El presidente brasileño profundizó en el análisis del marco impositivo y destacó que, para el año 2025, el 76% de las importaciones provenientes de EE.UU. entraron al país sin pagar impuesto de importación, y que la alícuota media sobre productos norteamericanos fue de apenas el 3,1%.
En su comunicación, Lula manifestó que Brasil no acepta la legitimidad de investigaciones sin respaldo en las normas multilaterales de comercio. “A pesar de ello, nunca hemos abandonado la mesa de negociación para defender los intereses nacionales”, añadió.
Lula también enfatizó el trabajo diplomático realizado en el último año, señalando que su administración colaboró continuamente con la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos para cerrar las investigaciones bajo la Sección 301, presentando evidencia que, a su entender, desmiente las acusaciones de prácticas comerciales desleales contra Brasil.
“Demostramos que son infundadas las alegaciones contra el PIX y la regulación de plataformas digitales, así como son absurdas las acusaciones sobre deforestación”, destacó el comunicado.
El mandatario también defendió el sistema PIX, afirmando: “El PIX es un patrimonio de nuestro pueblo y una referencia internacional de infraestructura pública digital”. Además, subrayó: “En Brasil, no renunciaremos a proteger a nuestras familias y a nuestros niños contra la codicia de un puñado de tecno-oligarcas. La libertad de expresión no es carta blanca para la criminalidad. Desde 2023, combatimos de manera incisiva los ilícitos ambientales”.
El presidente brasileño anticipó futuras acciones de su gobierno: “Adoptaremos medidas para mitigar los impactos negativos en la economía y los ingresos de los brasileños. Continuaremos diversificando nuestras asociaciones comerciales y abriendo nuevos mercados para nuestros productos, como lo hicimos con los acuerdos del Mercosur con la Unión Europea, la Asociación Europea de Libre Comercio y Singapur”.
Asimismo, aseguró que “a través del Plan Brasil Soberano, implementaremos medidas de protección a los sectores afectados por aranceles ilegales impuestos por Estados Unidos, buscando preservar los empleos y la capacidad productiva nacional”.
La relación comercial entre Estados Unidos y Brasil se tensa aún más.
Lula también anunció que Brasil iniciará de inmediato los procedimientos para activar los instrumentos dispuestos en la Ley de Reciprocidad, que fue aprobada por unanimidad por el Congreso Nacional, y que se presentará el asunto dentro del marco del mecanismo de solución de controversias de la OMC.
Este marco legal habilita al gobierno brasileño a tomar contramedidas o represalias equivalentes frente a aranceles que considere ilegales o arbitrarios, actuando como un mecanismo de defensa comercial ante acciones unilaterales de otros países.
En el cierre del comunicado, Lula expresó que “es triste constatar que el trágico desenlace de las investigaciones basadas en la Sección 301 es parte de un guion elaborado con la colaboración activa de la familia Bolsonaro. Son falsos patriotas que han urdido y defendido abiertamente acciones contra nuestro país, guiados por objetivos electorales”.
Además, el presidente brasileño lanzó críticas al hijo de Jair Bolsonaro y concluyó: “No se puede amar a Brasil solo cuando ganamos elecciones. Proteger nuestra soberanía es una obligación que trasciende todos los partidos y tendencias. El gobierno brasileño no vacilará en su deber de preservarla.”








