El mamífero hembra fue avistado por un pescador en una zona de islas, según la información difundida por el medio local. El avistaje tuvo lugar a la altura del kilómetro 74,300 de la vía navegable.
Tras la alerta de un vecino, se llevó a cabo un operativo de búsqueda coordinado por guardavidas de la Prefectura Naval Argentina y especialistas de la Fundación Temaikèn, quienes buscaban asistir al animal.
No obstante, las circunstancias del lugar, junto con la caída de la noche, complicaron el acceso al sitio. Las lluvias habían afectado el camino disponible y mientras los equipos organizaban el rescate y estudiaban la mejor forma de acercarse, el elefante marino volvió a ingresar al agua.
“Ya estaba oscureciendo y es una zona complicada. Hay un solo camino para acceder hasta el lugar donde estaba el animal, que además estaba dificultoso por la lluvia”, comentó un guardavidas.
Debido a esta situación, los rescatistas perdieron el rastro del ejemplar. “Estamos esperando que salga en alguna zona para ver cómo afrontamos el rescate, porque son animales pesados y grandes”, añadió.
Un video difundido en redes sociales muestra al animal descansando sobre el pasto, cerca de la orilla del río, mientras una persona se acercaba para filmarlo.
Al amanecer, los rescatistas reanudaron la búsqueda. “Hay que encerrar al animal, porque también es peligroso para quienes se acercan”, insistió el guardavidas.
Cabe recordar que en junio se observó un lobo marino nadando en el mismo río, habiendo llegado a más de 250 kilómetros de su hábitat natural. La Fundación Temaikèn contabilizó al menos diez varamientos en menos de 72 horas entre finales de mayo y principios de junio.
Estos casos correspondieron a lobos marinos de dos pelos, especie cuyos colonias reproductivas más cercanas se encuentran en Uruguay.
“En esta época del año, muchos animales jóvenes atraviesan una etapa crítica: recientemente destetados y separados de sus madres, inician su vida independiente y, por distintas causas, pueden debilitarse, desorientarse y terminar fuera de su ambiente habitual”, aclaró Cristian Gillet, director de Fauna de la Fundación Temaikèn.
Los rescates se llevan a cabo cumpliendo rigurosos protocolos de seguridad y bienestar animal, con equipos de protección personal, herramientas específicas y cajas de traslado diseñadas para la fauna marina.
Desde la Fundación, resaltaron que los lobos marinos son indicadores de la salud ambiental. “Cada animal que llega a rehabilitación aporta información sobre lo que ocurre en la naturaleza y los impactos asociados a la actividad humana”, señalaron.
El estuario del Río de la Plata es una región fundamental para numerosas especies, y lo que sucede en ríos y otros ambientes acuáticos repercute directamente en su conservación.








