Durante el acto, Milei cuestionó duramente al presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, a quien calificó con términos despectivos y acusó de impedirle visitar a un dirigente político brasileño encarcelado. En su discurso, el mandatario argentino manifestó además su respaldo a Flávio Bolsonaro y llamó a frenar al socialismo.
Las declaraciones provocaron una reacción diplomática de Brasil, que decidió llamar a consultas a su embajador y reducir su representación diplomática en Argentina.
Días después, el canciller Pablo Quirno confirmó que Milei había participado de un acto partidario y sostuvo que el Presidente respalda a la familia Bolsonaro en Brasil. Sin embargo, la asistencia al evento no figuraba en la agenda presidencial disponible públicamente, por lo que el viaje quedó rodeado de interrogantes sobre su carácter oficial.
El Presidente estuvo acompañado, según la información disponible, por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el canciller Pablo Quirno; y el cónsul general argentino en San Pablo, Luis María Kreckler.
Además, el 30 de enero de este año, mediante el decreto 17, Milei se autorizó a sí mismo a ausentarse del país cuando razones de gobierno lo requieran.
En ese contexto, se presentó un pedido de acceso a la información pública para conocer si el traslado del Presidente y sus acompañantes hacia Brasil se realizó mediante un vuelo oficial y quiénes integraron formalmente la comitiva.
Hasta el momento, el Gobierno no respondió dentro del plazo establecido por la Ley 27.775 de Derecho de Acceso a la Información Pública. La normativa fija un período de 15 días hábiles para responder, con la posibilidad de una prórroga de otros 15 días en circunstancias excepcionales.
La misma ley establece las condiciones para denegar el acceso a la información. El artículo 13 señala que la negativa debe estar fundamentada en la inexistencia de la información o en alguna de las excepciones previstas legalmente. Ante la falta de respuesta o una contestación ambigua o incompleta, la normativa contempla la posibilidad de considerar la situación como una denegación injustificada.
El interrogante adquiere relevancia debido a que, durante los primeros meses de su gestión, Milei había sostenido que sus actividades privadas no representaban costos para el Estado. Sin embargo, informes posteriores indicaron que durante 2024 una parte de los gastos estatales vinculados con vuelos correspondió a actividades partidarias o a participaciones personales del mandatario.
Entre esos viajes se incluyeron desplazamientos relacionados con la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC) en Estados Unidos y Brasil, actividades vinculadas con el partido español Vox y viajes asociados con la recepción de reconocimientos en España y Alemania.
La eventual utilización de un vuelo oficial para el viaje del 25 de julio podría generar nuevas repercusiones debido al contexto de tensión diplomática con Brasil, principal socio comercial de la Argentina.
Durante el acto de respaldo a Flávio Bolsonaro, Milei también cuestionó que Lula no le hubiera permitido visitar al dirigente brasileño encarcelado y comparó esa situación con las visitas que el actual presidente brasileño recibió de dirigentes extranjeros mientras estuvo preso.
El mismo 25 de julio, Milei regresó a la Argentina para participar del acto de cierre de la Exposición Rural.
Desde el Gobierno, Quirno encuadró el episodio dentro de las diferencias políticas e ideológicas entre Milei y Lula y defendió la participación del Presidente en el acto partidario.
La asistencia de Milei al encuentro en Brasil y su respaldo a Flávio Bolsonaro quedaron así confirmados. El punto que permanece sin determinar es la modalidad utilizada para el traslado del mandatario y su comitiva: si se empleó un vuelo oficial financiado por el Estado o si el viaje se realizó mediante otra alternativa.







