Bullrich sostuvo que el rumbo elegido por la administración nacional es el correcto, aunque planteó la necesidad de que los efectos de las medidas lleguen con mayor rapidez a las familias, las empresas y al conjunto de los argentinos. En ese sentido, pidió acelerar los resultados para que el cambio pueda percibirse en la vida cotidiana.
En una posterior modificación de su mensaje, reconoció que alcanzar esos objetivos no es fácil, pero consideró que se trata de un esfuerzo necesario para construir un país normal y con futuro. En la primera versión de la publicación había remarcado la necesidad de que los resultados lleguen a las familias, las empresas y al conjunto de los argentinos.
El planteo se produjo después de una reunión que Bullrich mantuvo con unos 70 empresarios de pequeñas y medianas empresas, en la que se abordaron las dificultades que atraviesan algunos sectores de la economía.
Desde su entorno señalaron que la senadora busca mantener una mayor cercanía con esos sectores y prestar atención a quienes atraviesan dificultades. En esa línea, consideran que una de las diferencias con el Gobierno pasa por la necesidad de estar más cerca de la gente, conocer sus dificultades y advertir los riesgos que enfrentan algunos sectores.
Bullrich también expresó reparos sobre la forma en que el Gobierno comunica algunas de sus decisiones económicas. En particular, cuestionó el enfoque utilizado por el presidente Milei al referirse a la morosidad como un acuerdo entre privados y planteó que debía contemplarse la situación de quienes se endeudaron y ahora tienen dificultades para pagar.
La postura de la senadora se conoció luego de que el ministro de Economía, Luis Caputo, descartara la aplicación de medidas extraordinarias para asistir a las familias afectadas por la morosidad. Bullrich considera que el Gobierno debería comunicar con mayor claridad las herramientas disponibles para quienes tienen dificultades para afrontar sus deudas.
Entre esas medidas se encuentra una línea UVA presentada en junio por el Banco Nación para regularizar deudas. En paralelo, 5,9 millones de argentinos registraban más de tres meses de atraso en el pago de sus créditos, según los datos incluidos en el planteo de la senadora.
Las preocupaciones planteadas por Bullrich también incluyen la evolución de la actividad económica y el ritmo de crecimiento. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la actividad registró una caída intermensual del 0,5%, mientras que el crecimiento alcanzó el 2,3% durante el primer trimestre frente al mismo período del año anterior.
En las últimas semanas, el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, había admitido que la economía crece despacio y considerado que una expansión anual del 2% es mucho más lenta de lo que espera el Gobierno. También reiteró que la autoridad monetaria no prevé inyectar pesos al mercado como mecanismo para estimular la actividad.
Bullrich tiene previsto continuar con encuentros con empresarios, comerciantes y representantes de pequeñas y medianas empresas. Desde su entorno sostienen que estas actividades forman parte de su tarea como senadora y de una estrategia para mantener contacto con distintos sectores.
Al mismo tiempo, reconocen que la dirigente trabaja con una lógica de campaña permanente de cara a las elecciones presidenciales de 2027 y que aspira a integrar una fórmula como candidata a vicepresidenta.
No es la primera vez que Bullrich marca diferencias con la administración nacional. En otras oportunidades, sus cuestionamientos estuvieron vinculados con cuestiones institucionales y con situaciones relacionadas con presuntos hechos de corrupción.
Durante este año, la senadora también había expresado su posición sobre la continuidad del entonces jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien era cuestionado por su patrimonio, y sobre el intento de retirar la candidatura de María Verónica Michelli, objetada por Milei debido a su vínculo familiar con un periodista.








