Según información proporcionada por la firma, en 2025 alcanzó un crecimiento superior al 40% en volumen, con 42.000 toneladas de papel vendidas en el país, proyectando aumentar esa cifra a 50.000 toneladas para este año.
“El crecimiento de Suzano está impulsado por el sector de packaging, así como por la sustitución de competidores locales. La industria nacional no atraviesa su mejor momento y hemos hallado oportunidades en clientes que encontraron inseguro el abastecimiento del otro gran jugador local. Aproximadamente el 50% de nuestro crecimiento en el último año se debió a la ganancia de cuota frente a estos competidores”, comentó el CEO de la empresa, Iván Espósito.
Actualmente, Celulosa Argentina enfrenta importantes dificultades financieras. La compañía, que está en concurso preventivo desde el año anterior, tuvo sus plantas inactivas durante tres meses en 2025 y aún no ha recuperado su operativa. Al 31 de mayo de este año, reportó pérdidas por $ 127.393,6 millones y su situación financiera es precaria.
La oportunidad que Suzano ha encontrado en el mercado local se suma a una posición que ya tiene fuertemente establecido en Argentina, el tercer mercado más relevante para la compañía en términos de tamaño. La empresa abastece principalmente a las industrias farmacéutica y alimentaria en lo que respecta a packaging, y también tiene planes de expandir su negocio de productos de tissue en el país.
En julio, concretó la adquisición del 51% del negocio internacional de tissue de Kimberly-Clark y comenzó a operar en conjunto bajo la nueva sociedad Arbex. Este joint venture comercializa productos de higiene en más de 70 mercados, gestionando marcas como Kleenex y Scott.
“Este es un paso significativo para integrarnos en el segmento de bienes de consumo con dos activos fundamentales, tales como Scott y Kleenex, que no han estado disponibles en el mercado argentino desde hace cinco años y tienen potencial para regresar”, afirmó el ejecutivo.
Kimberly-Clark dejó de producir localmente Scott y otros productos -como servilletas y rollos de cocina- en 2019, al cerrar su planta en Bernal, y se desentendió de esta línea en 2021, pero ahora vuelve a este mercado a través de una sociedad mixta. En la actualidad, Scott solo mantiene su línea profesional, destinada a empresas y hoteles, pero no está disponible en el mercado masivo.
El principal competidor en Argentina y líder del sector es Softys, la empresa detrás de las marcas Higienol y Elite, que forma parte del grupo chileno CMPC, uno de los mayores grupos de papeleras en América Latina.
“La industria del papel está experimentando una transformación. Hace quince años, aproximadamente el 40% de la producción de papel era para prensa; hoy representa menos del 10%. Lo mismo ocurre con el segmento de impresión y escritura, que pierde un 3% anual en términos de mercado”, expresó Espósito.
Por otro lado, los segmentos que están creciendo son los de packaging, beneficiados principalmente por la expansión del comercio electrónico, y tissue. Actualmente, Suzano produce toda su pulpa y papel en Brasil, a excepción de una planta de packaging que opera en Estados Unidos.
La compañía genera ingresos anuales de alrededor de u$s 14.000 millones y produce cerca de 13 millones de toneladas de pulpa al año, de las cuales aproximadamente 1,5 millones se utilizan para hacer papel. Entre el 20% y el 30% de esta producción se exporta.
De acuerdo a Espósito, la apertura comercial en Argentina ha permitido un mayor ingreso de productos, lo que ha generado una especie de “agresividad” en los precios, con la llegada de nuevos competidores de Asia.
“Esto es beneficioso para el consumidor, aunque desafiante para las industrias. Un producto que ha visto un incremento significativo en importaciones es la cartulina, utilizada para envases. Ha entrado al mercado con múltiples jugadores y hoy existen muchos distribuidores que antes no operaban aquí. Así, la clave en los últimos dos años es la competitividad, la cual implica eficientizar costos”, añadió.
Espósito considera que Argentina posee las condiciones necesarias para ser competitiva en la industria del papel gracias a su potencial forestal, pero advierte que es crucial desarrollar más infraestructura y reducir la carga impositiva.
“En Brasil, Suzano cuenta con rutas propias hasta el puerto para llevar la pulpa y embarcarla. Intentar replicar algo similar en Argentina parece ciencia ficción”, señaló. La principal barrera es que se trata de un sector de largo plazo y alta necesidad de capital, con retornos que pueden materializarse “después de diez años”.
Pese a que la empresa ve a Argentina como un “mercado estratégico”, no tiene planes de iniciar producción local. “Cuando se habla de industrias de capital intensivo, por lo general se invierte bajo un marco como el RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones), pero este requiere un mínimo de u$s 200 millones, algo que no es viable para todos. Los proyectos que quedan por debajo de ese umbral están esperando señales de estabilidad”, precisó.
“Se necesita tiempo para que la confianza se asiente y estos retornos sean evaluados como políticas de Estado, sin depender del signo político del momento”, agregó.
Sin embargo, hay excepciones. En abril de este año, Arpulp, una empresa de capitales nacionales, anunció una inversión de u$s 2000 millones para construir una planta industrial en Ituzaingó, Corrientes, destinada a la producción de fibra de pino. Este proyecto implica una inversión estimada de cinco años y la producción de 1 millón de toneladas anuales de celulosa, que se usarán para insumos de higiene personal, productos sanitarios para uso médico y materiales de embalaje.








